El décimo de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) propone que para 2015 se reduzca a la mitad la proporción de personas que carecen de acceso sostenible a agua potable y servicios básicos de saneamiento. La Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres del mundo, ha estado trabajando para mejorar el acceso al agua y los servicios de saneamiento en dichas naciones. En los últimos 15 años, ha constatado verdaderos progresos. En términos generales, el acceso a mejores fuentes de agua en los países que reciben financiamiento de la AIF aumentó del 65% en 1990 al 75% en 2004. Sin embargo, los avances en la esfera del saneamiento han sido menores.
Durante los últimos cinco años, la AIF se ha transformado en la mayor fuente de asistencia financiera destinada a mejorar la provisión de agua y los servicios de saneamiento en los países de ingreso bajo.
El financiamiento que otorga en condiciones concesionarias ha respaldado reformas normativas y desarrollo institucional en este sector.
Asimismo, entre 2000 y 2006 proporcionó acceso a una mejor provisión de agua o servicios de saneamiento a por lo menos 25 millones de personas. Se ha comprobado que estas inversiones no sólo salvan vidas (puesto que mejoran la higiene y disminuyen la incidencia de enfermedades), sino que también son eficaces en función de los costos.
Durante el actual período de la 14ª reposición (ejercicios de 2005 a 2008), la AIF incrementó sus inversiones en el sector. Se prevé que este compromiso de mayor envergadura beneficie a unos 36 millones de personas más mediante el respaldo al desarrollo de infraestructura, el fomento de reformas que sienten las bases para la ampliación de los servicios de suministro de agua y saneamiento, la inclusión de estos temas en los planes de desarrollo de los países y el fortalecimiento de la capacidad de las instituciones locales para ejecutar programas relacionados con esta área.
En los países de África al sur del Sahara prestatarios de la AIF, el porcentaje de la población con acceso a agua potable ha aumentado del 45% en 1990 al 53% en 2004.
Si se consideran todos los países prestatarios de la AIF, el acceso se ha incrementado del 65% en 1990 al 75% en 2004.
No obstante, la disponibilidad de servicios de saneamiento aún permanece rezagada: aumentó del 25% al 41% durante el mismo período.
Si bien la situación es mejor en algunos países y regiones, los prestatarios de la AIF en conjunto están lejos de alcanzar la décima meta de los ODM.
En 2004, en los países que reciben financiamiento de la AIF aún había 660 millones de personas sin acceso a agua potable y 1.600 millones sin servicios básicos de saneamiento. Allí, las áreas rurales se encontraban fuertemente relegadas en el acceso a dichos servicios en relación con las zonas urbanas.
Cómo medir los resultados cuando faltan datos confiables. Según sus propias estimaciones, la AIF ha contribuido a disminuir la cantidad de gente sin acceso a estos servicios sólo en una pequeña proporción (3%), al brindar suministro de agua potable en forma directa a 22 millones de personas.
Sin embargo, sólo en la mitad de los proyectos de la cartera de la AIF relativa al suministro de agua y el saneamiento se midieron resultados cuantitativos. Su contribución en esta esfera es ciertamente mucho mayor.
Como resultado del mayor énfasis en la medición de resultados, el 67% de los proyectos del sector aprobado ahora cuentan con una serie de indicadores de referencia, mientras que en el ejercicio de 2005 ese porcentaje era del 32%. Este aumento se verifica a pesar de que la escasez de datos disponibles puede dificultar la elaboración de indicadores de referencia relativos a servicios públicos disfuncionales o a zonas rurales.
La AIF también trabaja para diseñar herramientas que ayuden a los equipos a cargo de los proyectos a mejorar su seguimiento y evaluación general.
No obstante, perfeccionar la medición de los resultados en el nivel local constituye una tarea a largo plazo. A menudo se requiere el apoyo de los donantes, ya que la recopilación y el análisis de datos son bienes públicos no se les concede alta prioridad al asignar los recursos públicos.