Las autoridades alemanas aseguraron ayer que no se ha llegado a comercializar carne de ganado porcino contaminada con dioxinas, horas después de que se confirmase el primer caso de un cerdo con un nivel de estos compuestos tóxicos por encima de lo permitido.
El secretario de Estado de Agricultura de Baja Sajonia (noroeste de Alemania), Friedrich Otto Ripken, aseguró en declaraciones a la televisión pública local NDR que "desechaba" esa posibilidad.
"Hemos clausurado todas las granjas que recibieron los piensos contaminados. Puedo decir con seguridad que los cerdos contaminados están fuera del comercio y la industria. Podemos desechar que la carne contaminada con dioxinas haya llegado a los mercados", argumentó.
Previamente, el Ministerio de Agricultura del estado federado de Baja Sajonia había confirmado el primer caso de un cerdo con "un elevado nivel de dioxinas".
El ejemplar contaminado, perteneciente a un establecimiento agropecuario del distrito de Verden, fue seleccionado de forma aleatoria de un grupo que iba a ser sacrificado.
A continuación, se decidió que todos los animales de la granja en la que se detectó este caso sean sacrificados y sus cuerpos incinerados.
El anuncio del primer caso de cerdos contaminados tuvo lugar el día en que se hizo público que los ganaderos afectados por los piensos contaminados con dioxinas señalasen que están estudiando reclamar más de 100 millones de euros en indemnizaciones a la supuesta responsable del escándalo, la empresa Harles & Jetzsch.