La moneda única europea, el euro, y el Banco Central Europeo (BCE) podrían enfrentarse dentro de poco a sus peores turbulencias si Alemania no consigue poner en orden sus finanzas, señalaron ayer varios economistas.
Alemania (un tercio del PIB de los doce países de la zona euro) podría verse incluso obligada a romper con los estrictos criterios (déficit público) de la moneda cambiaría a su vez una gran tensión en el seno del Banco, según algunos de esos expertos. Los primeros indicios de esa preocupación los mostró el actual presidente del Euro grupo, el ministro de Finanzas belga, Didier Reynders.
Reynders no nombró abiertamente a Alemania en una entrevista publicada en el diario belga De Morgen, pero la alusión fue evidente. "A principios de año tuvimos que darle un toque de atención a Irlanda. Ahora quizás vamos a tener que considerar la posibilidad de hacer un comentario sobre el desarrollo negativo del presupuesto de un gran país", comentó el ministro al periódico, sin dar más detalles.
El tratado de Maastricht, que selló la unión económica y monetaria, estipula que los gobiernos de la zona euro no sobrepasarán un déficit público equivalente a más del 3% del Producto Interior Bruto, so pena de graves multas. La semana pasada, Alemania revisó al alza su previsión de déficit al 2,5% este año y al 2% el año que viene, el peor resultado de la zona euro. Ese porcentaje podría elevarse al 3% si continúa la actual caída económica, según algunos economistas.
"Vamos a ver cómo el déficit germano se acerca al 3% o incluso lo supera brevemente", predijo el economista Rainer Guntermann, de la firma Dresdner Kleinwort Wasserstein (DKW).