La euforia compradora en Wall Street tras la certificación de resultados de las principales empresas estadounidenses repercutió en los mercados asiáticos con un alza generalizada de la que sólo se excluyeron Tokio y Yakarta.
Los mercados financieros de Japón estuvieron afectados por la ausencia de inversores a causa del período vacacional del Bon, festividad tradicional de medio año en la que la bolsa y el cambio de divisas funcionan pese a la pausa laboral de una semana en muchas empresas.
La presentación de resultados con declaraciones juradas de los directivos de las grandes empresas estadounidenses consiguió restaurar el ánimo negociador en ese país, pero no logró reactivar la bolsa de Tokio.
El volumen de negociaciones en Tokio fue bajo y el índice Nikkei cerró en 9,788.13 puntos, un 2.1 por ciento menos que el viernes anterior.
Los valores de los principales exportadores nipones sufrieron además por el fortalecimiento del yen frente al dólar.
La debilidad del billete verde reduce los beneficios repatriados de los exportadores locales, una circunstancia que el Banco de Japón neutraliza con las llamadas intervenciones, o compras masivas de dólares en los mercados mundiales.
El dólar inició la semana sobre los 120 yenes y llegó a bajar a la banda de los 116 yenes afectando sobre todo a firmas de alta tecnología y fabricantes de automóviles.