Datos estadísticos de la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP) indican que a mayo de este año, son 36 las concesiones otorgadas para la realización de nuevas hidroelétricas, y que se están tramitando 50, la mayoría ubicadas en Chiriquí y Veraguas.
Esta situación preocupa a los grupos ambientalistas. Raisa Banfield, directora Ejecutiva del Centro de Incidencia Ambiental explicó que “la mayoría de los proyectos que se están haciendo en el oriente del país, sí bien se dicen llamar hidroeléctricas de pasada, lo que hacen es represar el agua para luego soltarla, y el hecho de reternerla provoca que el agua pierda densidad y así mueren especies”.
La ambientalista reiteró que “no se está estudiando en forma integral y en conjunto el efecto de las diversas hidroeléctricas que se están concesionando sobre un mismo río”.
Dennis Moreno, administrador de la ASEP defendió la política de proliferación de las hidroeléctricas al oriente del país, aduciendo que buscan aumentar el potencial de generación de energía del país y por lo tanto, a largo plazo bajar los costos de la misma.