Economía

América Latina y el Caribe lograrán recuperación económica

Los mercados laborales también se recuperarán, aunque la velocidad del proceso dependerá tanto del ritmo y estilo de crecimiento como de sus capacidades macroeconómicas internas, indica la fuente.


Los pronósticos más recientes prevén que durante 2010 habrá una recuperación de las economías de América Latina y el Caribe, con un crecimiento positivo que ronda el 4.1% anual para el promediode la región, según las últimas estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Los mercados laborales también se recuperarán, aunque la velocidad del proceso dependerá tanto del ritmo y estilo de crecimiento como de sus capacidades macroeconómicas internas, de las características de su inserción internacional y de la eficiencia y eficacia de las políticas adoptadas.

A su vez, el nivel de desempleo, además del comportamiento de la demanda agregada, dependerá del comportamiento de la oferta laboral y concretamente de las expectativas y nivel de participación de la población en edad de trabajar, ya sea buscando empleo o vinculándose a una actividad independiente o del sector informal.

Tomando en cuenta las anteriores consideraciones, las proyecciones del mercado laboral de este informe son de un optimismo cauto y sugieren que el desempleo comenzará a ceder paulatinamente en 2010 y se podrá situar en torno al 8.2% de la fuerza laboral.

Este comportamiento supone que la recuperación del nivel de actividad económica incidirá en un ligero aumento de la demanda laboral y, por tanto, en la tasa de ocupación, estimulando a su vez un leve incremento en las tasas de participación.

Con esta dinámica, si bien la tasa de desempleo urbano se reducirá desde el 8.4% estimado en promedio para el 2009, a un estimado de 8.2% en 2010, el número absoluto de desocupados se mantendrá en torno a los 18 millones registrados en 2009.

 

Las decisiones de política económica de los gobiernos pueden contribuir en forma decisiva a que haya una reactivación económica que a su vez provoque una rápida recuperación del empleo y de las condiciones de trabajo decente.

Durante 2009, los gobiernos de la región han puesto en práctica un conjunto de políticas macroeconómicas con un enfoque contracíclico, con miras a estimular el nivel de actividad económica frente al rigor de la crisis. Estas políticas han utilizado como principal instrumento la expansión del gasto e inversión pública, lo que ha sido más viable en los países con un mayor espacio en su dotación de ingresos tributarios y de otras fuentes.

Complementariamente, también se han adoptado políticas de empleo y protección social, con miras a estimular la creación y defensa del empleo y a ampliar las condiciones de protección de los trabajadores, mediante una expansión de los seguros de desempleo en los países donde estos existen, o a través del aumento de la cobertura de programas de salud o de transferencias condicionadas tal como se practica en gran escala en México y Brasil.

 

La presente crisis difiere de las anteriores en que su origen estuvo en los países desarrollados y no se explicó con el viejo argumento de las distorsiones que impedían el libre desempeño del mercado, entre las cuales se acostumbraba incluir a los principios y derechos establecidos en las normas internacionales del trabajo. Como señaló el Director General de la OIT, en la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo, celebrada en Buenos Aires, en octubre de 2009, esta “es la crisis de un modelo de globalización que sobrevaluó la capacidad de los mercados para autorregularse, que subvaloró el rol del Estado y las políticas públicas y devaluó la dignidad del trabajo, la protección del medio ambiente y los servicios públicos” (Discurso del Embajador Juan Somavia en la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo, Buenos Aires, octubre de 2009).

Por tanto, para enfrentar la crisis no se planteó como solución la adopción de políticas recesivas y de ajuste orientadas a desregular los mercados y reducir los estándares laborales y las condiciones de trabajo de las personas.

A diferencia de crisis anteriores, los países aplicaron un enfoque que apuesta a la necesidad de estimular el crecimiento, la inversión, el empleo y el consumo de la población, lo que permitió atenuar el impacto de la crisis mundial sobre el mercado laboral en la región.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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