Los ánimos sombríos de la industria del automóvil estadounidense serán los protagonistas del Salón de Detroit, el principal acontecimiento del sector en este país, que abre sus puertas a la prensa mañana, sábado.
Tras la drástica bajada de las ventas de diciembre que sufrieron los "tres grandes" de Detroit: General Motors, Ford y Chrysler, se han paralizado temporalmente una veintena de fábricas en EU y Canadá, lo que ha afectado a unos 40, 000 trabajadores.
Sin embargo, las empresas no han ahorrado recursos: en el Cobo Hall de Detroit hay frenéticas preparaciones para la exhibición, que espera recibir a 800,000 visitantes y que ha gastado 400 millones de dólares sólo en instalaciones de luz, electricidad y vídeos.
Los graves problemas estructurales que afronta el sector en EU serán el principal tema de conversación en las conferencias de prensa, pero las exposiciones no dan señales de la crisis, a pesar de que las ventas de los "tres grandes" bajaron un 18 por ciento en diciembre pasado.
General Motors, el mayor fabricante de automóviles del mundo, ocupará la mayor parte del espacio en la feria y, para atraer más atención, presentará el nuevo sistema de servicio por satélite OnStar con estética al más puro estilo estadounidense: Un automóvil en forma de Batimóbil, con Batiseñales y aparcado en una Baticueva.
En el plano práctico, GM presentará una serie de vehículos mezcla de todo terreno, camioneta y turismo para tratar de atraer a una clientela más joven, como el Buick Rendezvous o el Pontiac Vibe.
DaimlerChrysler, que sufre una de las peores crisis de su historia, presentará su nuevo Jeep Liberty, sustituyo del legendario Cherokee, y para el que creó una planta de 1.200 millones de dólares en Toledo (Ohio).
También ofrece el Crossfire Coupe, un prototipo deportivo para dos pasajeros, que según los expertos representa "la forma alemana de trabajar el estilo con el músculo de EU", es decir un motor V-6.
En cuanto a Ford, su principal novedad es marginal en cuanto a posibilidades de ventas, pero muy vistosa: el deportivo Thunderbird, que vuelve a los escaparates con un diseño de los años 50.
En 75 espacios de exhibición se presentarán 750 automóviles y hay una dura competencia por cuál será el que recibirá más atención.
Existe gran expectación por el resurgimiento del "Mini Cooper", que BMW describe como el "sucesor espiritual del antiguo Mini", el legendario automóvil de la década de los 60, cuya reedición será presentada aquí para el mercado estadounidense.
El Mini, que marcó una época, nunca tuvo éxito en EU debido a su pequeño tamaño, y sólo se vendieron unas 10.000 unidades entre 1960 y 1967.
Volkswagen, que ha superado sus récords de venta en EU gracias al New Beetle, presentará con toda probabilidad (se trata de la "sorpresa" aún en el misterio) el legendario autobús de la era "hippie", con considerables modernizaciones.
La muestra tendrá atractivos suficientes para el público, aunque expertos del sector consideran que la "verdadera historia" de Detroit serán los planes inmediatos para la supervivencia en tiempos de crisis de los "tres grandes".