Argentina es "el caso más exitoso en términos de devaluación real", porque tras la eclosión de la crisis en diciembre de 2001, evitó caer en la hiperinflación y ganó competitividad, dijo el ministro de Economía Roberto Lavagna en un artículo publicado en El Clarín.
"Ninguna de las crisis recientes, en el sudeste asiático, en México o en Brasil lograron una mejora del tipo de cambio real tan sustantiva como la que al cabo de un poco menos de 24 meses ha alcanzado la Argentina", escribe Lavagna, defendiendo una idea que había expuesto el jueves en un foro empresario y que provocó polémica.
El ministro buscó replicar con el artículo "malas interpretaciones y sus derivaciones oportunistas" de aquella exposición, en particular de la idea de "devaluación exitosa", que levantó críticas políticas.
Incluso el jefe de gabinete del presidente Néstor Kirchner, Alberto Fernández, comentó a la prensa local que la expresión de Lavagna "no fue feliz", y sostuvo que "no existe ninguna devaluación exitosa, porque las devaluaciones traen pobreza".
El artículo del responsable de la economía argentina del actual gobierno y del que lo precedió de Eduardo Duhalde afirma que "toda devaluación es mala por la sencilla razón de que es el reflejo de errores acumulados que en determinado momento hacen eclosión".
Lavagna explica que, sin embargo, "lo que en sí mismo es malo se puede convertir, después de la crisis que lleva a la devaluación, en algo aún peor o bien ser la base para un nuevo punto de partida", y sugiere que esto último pasó en Argentina.
Tras once años de convertibilidad, sistema por el cual el peso argentino valía igual al dólar, la economía argentina colapsó y tras una devaluación inicial de 28% hubo una espiral de precios y de depreciación de la moneda local hasta que ésta llegó, cuatro meses más tarde, a una relación de 4 a 1 con la estadounidense.
Pero el gobierno logró modificar el curso de los acontecimientos y dos años después exhibe inflación controlada, cotización del dólar estable próxima a 3 pesos, intensa sustitución de exportaciones, exportaciones en expansión e índices de actividad consumo y empleo en aumento mientras trata de salir de la moratoria parcial de su deuda pública.
Entre las decisiones que condujeron a ese resultado el ministro destaca que en el momento de mayor incertidumbre "se aplicaron políticas fiscales (de gasto e impuestos), monetarias y de ingresos firmes y claras, que evitaron convalidar la permanencia de la inflación y de la escalada del tipo de cambio".
"A las medidas iniciales adoptadas desde fines de abril de 2002, le sucedieron un conjunto de normas basadas en la equidad en el reparto de las pérdidas, marcando una neta diferencia con la forma en que se habían tratado crisis anteriores -menos graves- como las de 1982 y la de 1989-90".
Para Lavagna, "esas políticas y sobre todo ese principio de equidad fueron racional o intuitivamente comprendidos por la sociedad que reaccionó con infinita paciencia, calma y moderación".