El presidente argentino, Néstor Kirchner, abrió un nuevo frente de conflicto comercial con Brasil al afirmar que su gobierno no liberará el intercambio bilateral de automotores en el 2006, como estaba acordado, porque perjudicaría a la industria local.
El anuncio se produjo unas horas antes de la prevista llegada a Brasilia del ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, quien se entrevistará con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
"No estamos para mirar que se sigan profundizando asimetrías absolutamente negativas, especialmente en este ramo de la producción.
Hemos tomado la decisión concreta de no liberalizar en 2006 el mercado de venta de la industria automotor con Brasil, como estaba establecido", dijo Kirchner al visitar la planta de la filial local de Volkswagen.
"Con esta determinación hemos decidido, y estamos tomando todas las medidas y estudios necesarios, para generar un proceso de reversión. No puede ser que la Argentina se inunde de importación en forma permanente y nuestra producción, exportación e inserción en el mercado vayan disminuyendo", agregó.
Ambos países ya han mantenido guerras comerciales este año por la decisión de Argentina de frenar el creciente ingreso de electrodomésticos y textiles, pero hasta el momento los problemas fueron resueltos con acuerdos entre empresarios.
En el caso de los automotores, el comercio bilateral está regulado desde que en el 2000 se firmó un acuerdo que buscaba evitar que las ventas brasileñas inundarán el mercado argentino tras la devaluación del real, la moneda de Brasil.