Economía

Argentina intenta frenar caída del peso y espera al FMI

En las calles de Buenos Aires, la incertidumbre sobre el futuro del gobierno superó al interés por la apertura del Mundial de fútbol.


Tras obtener una victoria política en el Congreso que lo acerca a un acuerdo con el FMI, el gobierno argentino preparaba el viernes medidas para frenar la caída del peso mientras esperaba el resultado de una reunión informal que mantenía el organismo.
Contener la fuerte caída que sufre el peso se convirtió en una cuestión crucial para Eduardo Duhalde, el debilitado presidente argentino, cuya permanencia en el poder es diariamente puesta en duda hasta por los propios dirigentes de su partido.
En las calles de Buenos Aires, la incertidumbre sobre el futuro del gobierno superó al interés por la apertura del Mundial de fútbol, y mientras Francia y Senegal disputaban el primer encuentro de la Copa cientos de personas se agolpaban frente a bancos y casas de cambio para cambiar sus escasos pesos por dólares.
Mientras tanto, tras la ajustada victoria que el gobierno logró al conseguir que el Congreso derogara el jueves la polémica ledy de subversión económica, como exigía el FMI, el Banco Central estudiaba una medida para estimular una mayor oferta de dólares en el mercado.
Una fuente gubernamental explicó a Reuters que según la medida, los exportadores estarían obligados a liquidar sus dólares en el Banco Central en vez de hacerlo en los bancos, como forma de tener más fluidez en el mercado cambiario y fortalecer al peso.
Desde enero, cuando el gobierno peronista decidió terminar con un régimen de tipo de cambio fijo, la moneda local perdió más de un 70 por ciento de su valor, pese a que el banco central se desprendió de cientos de millones de dólares de sus reservas para sostener al peso.
El viernes, a las 1623 GMT, el peso se negociaba a 3,60/3,62 unidades por dólar en el mercado mayorista. La progresiva depreciación ha provocado un alza de los precios de la canasta familiar y ha erosionado el poder adquisitivo, lo que ha incrementado el descontento social en una población castigada por la pobreza y el desempleo, cuyos índices están en niveles récord para la historia argentina.
Casi la mitad de los 36 millones de argentinos está al borde de la indigencia y un 24 por ciento de los habitantes en condiciones de trabajar está sin empleo, en una economía que no crece desde 1998.
El gobierno, agobiado por una debilidad política que Duhalde calificó de congénita, ya que llegó al poder por un acuerdo parlamentario tras la renuncia de dos mandatarios a fines de diciembre, ha apostado todas sus fichas a obtener una asistencia financiera del FMI, que necesita desesperadamente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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