Argentina considera como un logro crucial la cancelación de la última cuota del bono entregado en 2002 a los ahorristas cuyos depósitos bancarios en dólares quedaron atrapados en el llamado “corralito”, aunque analistas advierten que no significa el punto final de su desendeudamiento.
El gobierno de la presidenta Cristina Fernández ha hecho hincapié en los últimos días en la trascendencia de este desembolso de unos 2 mil 300 millones de dólares del bono Boden 2012.
“El corralito es el símbolo de la peor crisis económica y social de la que tengamos memoria”, dijo el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en un artículo noticioso publicado ayer..