El ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, dibujó ayer un panorama positivo para la economía de su país y garantizó a los tenedores de bonos que la reestructuración de la deuda ocurrirá en los próximos seis a siete meses.
Lavagna y el canciller argentino, Carlos Ruckauf, viajaron a Nueva York para informar a los inversores sobre la política económica emprendida por su Gobierno y los puntos claves de la estrategia de renegociación de la deuda.
En una detallada exposición ofrecida en el Consejo de las Américas, Lavagna señaló que el Gobierno designó ya a un consejero financiero encargado de ayudar en la reestructuración de la deuda que -dijo- "será un proceso de los próximos seis a siete meses".
"Es posible que entre noviembre y diciembre arranque la parte sustancial de la negociación de la deuda", dijo Lavagna, y aclaró que "esto no es una limitación para el próximo gobierno sino una sugerencia del ministro de Economía saliente".
En su presentación ante la comunidad de negocios de Nueva York, estimó que la economía argentina crecerá 4,2 por ciento este año, tras la contracción de 11 por ciento registrada en 2002. Economistas privados, por su parte, tienen proyecciones de crecimiento un poco más optimistas, de entre 4,5 y 5 por ciento.
Lavagna señaló que "el pronóstico oficial de crecimiento económico puede ajustarse al alza entre un 1 y 1,5 por ciento después de las elecciones presidenciales del 27 de abril, que será cuando se despeje la incertidumbre y entonces se reactive el crédito". "Los bancos tienen hoy mucha liquidez, por lo que después de las elecciones, pasadas las incertidumbres, puede reactivarse el crédito", aseguró.
Añadió que la inflación bajó de 10,4 por ciento en abril de 2002 a 1,3 por ciento en enero de este año y que se ha registrado un superávit fiscal primario en los últimos 11 meses como resultado de la reducción del gasto público y una mejor recaudación de impuestos.
Sostuvo que entre los desafíos del próximo gobierno, que asume el 25 de mayo, estará garantizar el equilibrio fiscal y la unificación monetaria de las provincias, donde circularon distintos tipos de bonos que luego se convirtieron en "cuasi monedas" durante la crisis de 2001.
Otra medida que quedaría pendiente es la liberación del restante 20 por ciento de depósitos bancarios restringidos en el "corralito financiero", un monto que el ministro estima en 14.000 millones de pesos.
Sobre el impacto de la guerra contra Irak en la economía argentina, Lavagna dijo a EFE que "será positivo en el corto plazo", ya que el país, un exportador de petróleo, se ha venido beneficiando del alza reciente y sostenida de los precios del crudo.
Agregó que el efecto a mediano plazo "dependerá de qué ocurra con la economía mundial y de las características del conflicto". Sin embargo, descartó que el alza del precio del petróleo lleve al Gobierno argentino a revisar al alza sus estimados de crecimiento económico para este año.
Argentina presenta positivo panorama económico para tenedores
Lavagna y el canciller argentino, Carlos Ruckauf, viajaron a Nueva York para informar a los inversores sobre la política económica emprendida por su Gobierno y los puntos claves de la estrategia de renegociación de la deuda.