El Gobierno argentino presentó ayer un proyecto de presupuesto 2003 que incluye un crecimiento de la economía del 3%, lo que implicaría el fin de la recesión que comenzó en 1998, anunció el ministro de Economía, Roberto Lavagna.
La inflación proyectada para todo el año próximo será del 23% al 26%, en tanto que se calcula un superávit fiscal primario, es decir sin contemplar pagos de la deuda, del 2.18%, dijo Lavagna en rueda de prensa en la residencia oficial de Olivos (al norte).
Tras la firma del proyecto por el presidente Eduardo Duhalde, que lo enviará al Congreso, el jefe de la cartera económica dijo que la iniciativa "no fue discutida con el Fondo Monetario Internacional (FMI), salvo en lo referido al superávit fiscal".
"El FMI no tiene nada que ver con el proyecto del presupuesto", indicó Lavagna, quien está negociando con el organismo un acuerdo para reprogramar vencimientos de la deuda pública hasta que asuma el próximo gobierno el 25 de mayo de 2003.
La economía argentina podría caer hasta un 15% este año, según cálculos preliminares privados, en lo que sería uno de los peores años de la historia del país sudamericano, donde la pobreza creció hasta un 53% y golpea a 19 de los 36 millones de habitantes.
Lavagna dijo que el proyecto de ley de presupuesto contempla tres criterios de trabajo, el primero de ellos "hace frente a la emergencia social, con programas para jefes y jefas de hogar, alimentarios y medicamentos por unos 5,100 millones de pesos (1,400 millones de dólares)".
El segundo criterio, según Lavagna, es "el refuerzo de fondos para ciencia y tecnología" y el tercero que fundamenta la iniciativa será el de dar sustentación a las economías regionales.
Consultado Lavagna sobre la decisión de un tribunal de apelaciones de declarar el viernes inconstitucional la conversión a pesos de los depósitos en dólares en el gobierno de Duhalde, dijo que "se va a apelar" ante la Corte Suprema.
Una cámara de apelaciones dijo este viernes que atenta contra la propiedad y los derechos consagrados en la Constitución haber convertido a pesos los dólares que los ahorristas tenían depositados en los bancos, tras la devaluación dispuesta el 6 de enero pasado, luego de 11 años de vigencia de paridad cambiaria.