Argentina decidió poner en marcha un plan para que los ferrocarriles tripliquen la carga que transportan y recuperen los servicios de pasajeros uniendo ciudades del interior del país con Buenos Aires, luego de tres décadas de continuo deterioro, dijo un funcionario.
La red ferroviaria argentina, que en el pasado llegó a tener 35,000 kilómetros y un funcionamiento ejemplar, sufrió malas gestiones públicas en las décadas de 1970 y 1980. Luego, en la década de 1990 algunas líneas fueron privatizadas, con malos resultados en muchos casos según el gobierno actual, mientras que la gran mayoría fue abandonada.
Ahora, el presidente Néstor Kirchner quiere usar fondos públicos para vías a fin de reactivar los servicios de transportes de pasajeros, aunque serán operados por empresas privadas, que también aportarán recursos.
"El Estado no va a operar por sí mismo. El Estado es el dueño de la infraestructura y el dueño de las decisiones pero todo va a estar bajo la órbita de los concesionarios, fuertemente controlados y regidos por el Estado", dijo el subsecretario de transporte ferroviario, Julio Montaña. El fin de semana pasado, Kirchner entregó a la provincia de La Pampa un subsidio extraordinario para que la empresa que opera una línea ferroviaria de carga que une esa provincia con Buenos Aires pueda recuperar el servicio, dado que en muchas zonas inundadas las vías quedaron bajo las aguas.
Apenas el 10% de la carga del país se traslada a través de las vías del ferrocarril mientras que el transporte de pasajeros interurbano (excluidos los urbanos) es casi nulo, explicó Montaña.