La intención del canadiense Bank of Nova Scotia dé abandonar Argentina por la crisis financiera enfureció a un puñado de sus ahorristas, que fueron reprimidos por la policía cuando protestaban para que se le devolvieran sus depósitos.
Los manifestantes exigieron que se les restituyan los fondos que están inmovilizados en la filial local del banco canadiense, el Scotiabank Quilmes, luego de que el Banco Central suspendiera a la entidad por una crisis de liquidez.
La protesta fue una de las tantas que diariamente golpean a Buenos Aires y que son protagonizadas por ahorristas que rechazan un congelamiento bancario dispuesto por el gobierno en enero para frenar una masiva fuga de fondos del sistema y que les permite retirar efectivo de los bancos a cuentagotas.
Los ahorristas, entre los cuales también había empleados de la entidad, arrojaron huevos a una sucursal del Scotiabank Quilmes en el centro de Buenos Aires luego de que la entidad admitiera que estaba buscando un comprador local. La casa matriz se negó a poner más dinero en el banco número 11 de Argentina hasta que el gobierno ponga reglas de juego claras para el sistema bancario tras una caótica devaluación.
Una fuente del Scotiabank dijo bajo condición de anonimato que no hubo ningún avance en las conversaciones con el Banco Central, que en abril suspendió la mayoría de las operaciones de la entidad canadiense por 30 días debido a problemas de liquidez. "Una de las posibilidades que se manejan es la venta del Scotiabank a una entidad local", explicó la fuente. "Bank of Nova Scotia confirmó la semana pasada que no pondrá más dinero en el banco.