Cerca de 100,000 panameños percibirían el aumento de la tarifa telefónica, dentro de 15 días. Ayer, la empresa Cable and Wireless (C&W) informó que la tarifa básica residencial de 6 dólares con 27 centésimos, quedaría excluida, a partir del 31 de diciembre, ante la falta de una Ley de Servicio Universal.
Es decir, que el usuario tendrá que optar por la tarifa estándar de 11 dólares con 95 centésimos, o la premium que tiene un valor de 32 dólares con 95 centésimos.
Ello significa, que si antes una familia pagaba 75 dólares con 24 centésimos al año, si aumenta la tarifa tendría que pagar 143 dólares, sin contar los 3 centésimos que se cobran por cada minuto consumido.
A su vez, quienes le facturaban a la empresa británica 627,000 dólares, tendrán que pagar, (si toman la opción más económica que sobrevivirá) más de 1 millón de dólares mensuales, y por consiguiente 12 millones anualmente.
Estos cambios se originarían porque actualmente C&W carga con los costos del servicio en áreas que no son rentables. Esta situación debería cambiar con la promulgación de una ley que proponga que todos los concesionarios contribuyan de manera equitativa con los costos de prestar el servicio a dicha tarifa, o que los costos del servicio provengan de fondos designados en los presupuestos generales del Estado.
La addenda No1 que modifica la cláusula 40 del Contrato de Concesión, señala que la obligación de proveer el servicio de telefonía básica a la tarifa de acceso universal se extinguirá un año después de concluido el período de exclusividad temporal para el servicio 101, es decir, el 1 de enero de 2004.
Sin embargo, el Gobierno no ha acelerado la aprobación de esta legislación. La falta de una Ley de Servicios Universales, no solo afectaría el bolsillo de quienes utilizan un servicio de telefonía básica.
Otro de los servicios subsidiados son los teléfonos públicos y el Internet para las escuelas. En este sentido, el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), mantiene su posición al indicar que el plan básico debe ser revisado y no puede ser eliminado.
De acuerdo con el director presidente de esta entidad, Alex Arroyo, actualmente se revisa si esta tarifa entra en un plan para ser subsidiado o no.
Ante este hecho, Arroyo manifestó que se requiere la creación de un fondo de inversión el cual pagan los usuarios en la a medida que se vean beneficiados con la apertura del mercado de las telecomunicaciones.
C&W, además de subsidiar la telefonía básica, también apoya descuento a jubilados en tarifas, tarifas gratis en el acceso a Internet en las universidades, servicios de emergencia 103-104, y a la cruz roja. Según los directivos de C&W, esto le cuesta a la empresa cerca de 31 millones de dólares.
La telefonía fija que desarrolló C&W en 1998, no ha corrido con la suerte de seguir en franca crecimiento. De acuerdo con las estadísticas que maneja el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), durante ese año habían 418,000 aparatos conectados. Al siguiente año, la cifra aumentó a 462,000 unidades.
Sin embargo, para el 2000 se registró una baja en el mercado con unas 429,000 conexiones. Para el 2001 continúo descendiendo y se calcularon unos 431,000 teléfonos fijos; para el 2002 la cifra se sitúo en 398,000 unidades, y en el 2003 hay unos 392,000 teléfonos.