Sin contar con grandes infraestructuras de puertos y sólo con su belleza natural, la comarca de Kuna Yala ha cautivado a las líneas de cruceros que pasan por Panamá. Ese período en el que los forasteros eran recibidos con cierto recelo en tierras indígenas es cosa del pasado. Hoy los kunas se han propuesto ser uno de los mejores anfitriones para captar ordenadamente la mayor cantidad de visitantes que sueñan ver las aguas cristalinas y la diversidad de corales de sus costas.
Desde octubre hasta la fecha en la comarca de Kuna Yala, específicamente en el sector 1 formado específicamente por isla El Porvenir y Cartí, que cuentan con 48 comunidades; 55,000 turistas de cruceros visitaron la región; 290 entraron en yates; 193 se dirigieron a la reserva Nusagandí para hacer ecoturismo; y 310 turistas estuvieron en la región acampando, haciendo un total de 57,903 visitantes, de acuerdo a las estadísticas proporcionadoa por la comunidad a la Dirección de Planificación y Desarrollo Turístico del Instituto Panameño de Turismo (IPAT).
La mayoría de los cruceros que atracan en la comarca pasan por el Canal y hacen su primera parada en el Puerto de Colón 2000. Sin embargo, de acuerdo a los informes suministrados por la comunidad, muchos barcos vienen directamente del Caribe, llegan a Kuna Yala y zarpan a su próximo destino.
Como no hay puertos grandes donde puedan fondear, los cruceros usan pequeños botes para 100 personas que transportan a los visitantes hasta los muelles, para luego llevarlos a tierra firme. Como es sabido, anteriormente los kunas se oponían al desarrollo de proyectos hoteleros privados en la región, porque sus costumbres ancestrales no aceptan la propiedad individual de los hoteles o resorts sino la propiedad comunitaria compartida por toda la etnia kuna.
Pero, al darse cuenta del potencial turístico de la comarca han decidido imponer sus propias reglas y autogestionar sus proyectos, sin abandonar su rechazo a la propiedad personal. El sistema de propiedad comunal les ha dado resultado. Hace dos semanas se reunió el Congreso General Kuna formado por los 49 sáhilas y los caciques generales para formar una Comisión de Turismo, en donde se decidió nombrar a Gilberto Alemancia como el coordinador del programa en la Comarca Kuna y en la Reserva Natural de Nusagandí.
La economía de los kunas estaba basada históricamente en la pesca y la venta de coco, pero su forma de vida en estos momentos han dado un giro radical. Se ha decidido cobrar un dólar por cada turista que visite la comarca, recaudando así de octubre hasta julio 68,700 dólares, que serán utilizados para mejorar la infraestructura de los muelles y destinar parte de estos ingresos para el desarrollo de obras sociales en la comarca. Actualmente se construyen algunos bohíos para complementar los servicios que se ofrecen a los visitantes de la isla El Porvenir.
De acuerdo al reporte entregado a la Dirección de Planificación, la Comisión de Turismo se ha comprometido a entregar estadísticas actualizadas para evaluar cómo se desarrolla la actividad turística. Además el Congreso trabaja en la elaboración de una página web que dé a conocer su cultura y la belleza natural de sus playas, mientras que el IPAT está confeccionando un mapa turístico del Golfo de Kuna Yala que será consultado con la comunidad con el fin de recibir sugerencias.
Lo que aún hace falta es mayor cantidad de servicios y productos. Las mujeres kunas venden principalmente las conocidas molas, cuyo precio oscila entre los 10 y 30 dólares, mientras que los hombres se dedican a vender primordialmente artesanías.
Una vez los turistas desembarcan, se designan guías en botes que ofrecen recorridos por la costa para hacer "snorkel" en busca de arrecifes, mientras que el resto puede dar un paseo por la comunidad para conocer la cultura, sus tradiciones y forma de vida. Las facilidades por ahora no son muchas, pero los atractivos parecen ser el enganche de los miles de turistas que se van encantados de estas islas.