Consideraciones
- Durante seis días, los medios de comunicación han comentado en profundidad la existencia de hondas diferencias entre Ayrault y su ministro de Economía, en particular por el giro que, en materia fiscal, anunció el Gobierno tras semanas de protestas, por lo que se ve por parte de muchos como un incremento insoportable de la presión fiscal.
- El ministro aseguró que "cuando un país tiene déficit, tiene que hacer reformas; pero cuando tiene excedentes, tiene que contribuir". Y aseguró que el principio de acuerdo alcanzado recientemente en Alemania para la instauración de un salario mínimo en ese país es "un paso en esa dirección". Además reconoció que la UE tiene una cierta "mala prensa".
El Gobierno francés admitió ayer que el país atraviesa “dificultades”, pero insistió -por medio de su ministro de Economía y Finanzas, Pierre Moscovici- que las reformas iniciadas mantienen su rumbo y que la recuperación “se está dando ya”.
Moscovici reivindicó que, no obstante las malas noticias relacionadas con la pérdida de competitividad empresarial o el aumento del paro en Francia, el país es la “quinta economía del mundo” por su producto interior bruto (PIB).
Y mantuvo que confía en que se cumpla de aquí a final de año la promesa del presidente, François Hollande, de que se reinvierta la tendencia del incremento sostenido del desempleo.
“Tengamos confianza en el país, en sus servicios públicos, su capacidad de innovación”, proclamó en una entrevista en el canal de televisión “TV5Monde”, al final de una semana en la que la prensa francesa aludió a diferencias entre el ministro y el jefe del Gobierno, Jean-Marc Ayrault.
“No hay ningún problema político o personal con el primer ministro”, quiso zanjar Moscovici después de que, el pasado lunes y por sorpresa, Ayrault anunciara un “replanteamiento” de la política impositiva, objeto de una amplia oposición popular en Francia.
El ministro de Economía y Finanzas aludió a que la reciente nueva degradación de la calificación de la deuda de Francia por parte de la agencia Standard & Poors no se tradujo en un impacto negativo sobre los tipos de interés que tiene que pagar el país.