Economía

Autoridades prohíben venta de pollos vivos en Pekín

Según los últimos informes la semana pasada la venta de carne de pollo bajó de un 20 a 30%


Las autoridades de Pekín prohibieron desde ayer la venta de aves vivas en los mercados de la capital, ante el descenso de ventas de pollos enteros y piezas crudas por el temor de los consumidores a la gripe aviar, según pudo comprobar EFE.
"Las ventas han bajado entre un 20 y un 30% en una semana. Antes vendía 500 kilos de pollo en un día, ahora no llegó a los 400", explicó a EFE Ma Keqing, vendedora de pollo troceado en el mercado de mayoristas de Baliqiao, a las afueras de Pekín.
Aunque su puesto tiene todos los certificados y permisos necesarios, sus clientes -grandes restaurantes y hoteles- se quejan de que algunas personas han dejado de consumir pollo en la mesa. "Los consumidores tienen miedo a la gripe aviar, por eso han bajado las ventas", explicó Ma, ante la afirmación atenta de otros vendedores, que también han sufrido los primeros efectos del mortal H5N1: el rechazo en los supermercados y en la mesa.
Aunque el mortal virus no ha afectado a ningún animal, ni humano en Pekín, las informaciones en la prensa han asustado a la población, que va con más cuidado a la hora de consumir delicias como el pollo con cacahuetes ("gongbaojiding") e incluso el pequinés pato laqueado.
"En seis años que llevo en este puesto, nunca me había pasado. No sólo las ventas bajaron sino que también se han abaratado los precios", declaró el señor Guo a EFE, con las pechugas, patas, alas y corazones de pollo expuestos ante las cámaras.
Según Guo, 500 gramos de pechuga de pollo costaban antes 3.5 (2, 9 euros) dólares estadounidenses, y ahora sólo 3 (2.5 euros).
Guo y Ma son sólo dos de una hilera entera de puestos en el mercado al por mayor de "Baliqiao", al que cada día acuden restaurantes, hoteles, escuelas y grandes establecimientos de la capital, en busca de carne de los mataderos municipales.
"Toda nuestra carne tiene certificado de sanidad", explica Guo, mostrando los papeles que garantizan la continuidad de su puesto.
Los vendedores, uno de los grupos de riesgo que se han visto más azotados por la gripe aviar en otros países del sudeste asiático, no tienen miedo sin embargo de vender pollo, ya que "siempre que haya un certificado de calidad, no hay problema", reconocen.
Tampoco el señor Liu, que vende carne de oveja en el mismo mercado, ni Zhao Lan, con su puesto de conejo, se sienten incómodos por compartir la nave diariamente con decenas de vendedores de pollo.
"Cada vez como más pollo. Es bueno y todos tenemos que ayudarnos", reconoció la vendedora de conejo, cuyas ventas han aumentado desde que estalló la crisis, ya que muchos clientes buscan platos alternativos al pollo.
Cerca de este mercado, otra enorme nave tiene la verja bajada y un cartel que dice "cerrado temporalmente".
Es el mercado de venta de pollos vivos, uno de los 168 de Pekín que fueron cerrados la pasada madrugada por las autoridades.
Pekín adoptó esta madrugada medidas drásticas, como el cierre de los mercados, el aumento de la vigilancia, la vacunación obligatoria de todas sus aves (20, 6 millones de los 23,8 millones ya están inoculadas) y el estrecho control sobre sus fronteras con las provincias vecinas.
Como si de una frontera se tratara, el puesto de vigilancia de "BaiMiao" inspecciona a diario unos 30 camiones que traen pollos vivos a la capital, que depende en gran manera del exterior para alimentar a sus 13 millones de personas.
Hasta ahora, cinco empresas tenían permiso para importar pollos vivos, pero desde anoche sólo tres de ellas (estatales) pueden hacerlo, y además se someten a chequeos voluntarios.


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208409
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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