Para el bienio 2000-01 el Ministerio de Economía había diseñado un plan de privatizaciones que tenía como objetivo ingresar 65 billones de liras (unos 32.000 millones de euros), equivalente el 2,8 por ciento del Producto Interior Bruto.
Algunas de esas operaciones se pudieron llevar a cabo el año pasado, cuando el comportamiento de los mercados era positivo, pero la mala marcha de las Bolsas en los primeros meses del 2001 ha hecho que el Ejecutivo se plantee el momento adecuado de las próximas privatizaciones, para no perjudicar las previsiones de ingreso.
En concreto, los analistas recuerdan que desde finales de enero hasta esta semana el mercado milanés ha perdido el 21 por ciento de su valor, frente al crecimiento del 18 por ciento que registró en el mismo período de 2000.
Desde Estocolmo, donde asiste a la cumbre de la Unión Europea, el ministro de Economía, Vincenzo Visco, ha asegurado que los planes siguen adelante, pero ha admitido la dificultad de formalizarlos en breve: "es evidente que si la Bolsa hubiera tenido la misma tendencia que en la primera mitad del año pasado algunas de las operaciones ya las habríamos hecho".
Son dos los proyectos privatizadores que el Gobierno tenía planeado haber materializado ya: un tramo de la eléctrica Enel de al menos el 10 por ciento y la parte residual del 3,6 por ciento del capital que el Estado aún posee en Telecom Italia.
De Enel, el Estado controla todavía el 68,26 por ciento, tras una primera privatización que tuvo lugar en octubre de 1999 en la que participaron 4 millones de pequeños ahorradores y que reportó unos 20.000 millones de euros.
Entonces el precio por acción fue de 4,3 euros, mientras que tras la sesión del viernes en la Bolsa de Milán el precio es de 3,5 euros, lo que implicaría unos ingresos menores si la operación se realizara ahora.
Por eso no hay fecha para ambas operaciones, a pesar de que Visco anunció en diciembre pasado tanto la venta de lo que el Estado tiene aún en Telecom como de al menos el 10 por ciento de Enel, aunque sí pudo llevar a cabo en febrero la salida a manos de particulares del 5 por ciento de la petrolera Eni, una iniciativa con un valor superior a los 2.600 millones de euros.
La incertidumbre sobre la privatización de Enel tiene otro efecto añadido ya que la eléctrica es propietaria, junto a France Telecom, de la compañía de telefonía móvil Wind, q adquirido Infostrada a British Telecom con la intención de fusionar ambas y sacarlas a Bolsa.
El Estado también tiene pequeñas participaciones en otras compañías, como la aseguradora INA, la Banca Nazionale del Lavoro o el Banco San Paolo Imi, también destinadas a la venta.
Vincenzo Visco se ha limitado a apuntar que la privatización de un porcentaje de Enel será "dentro de este año, una vez que el mercado se recupere", y después se procederá con otras de menor cuantía.
Sin fecha queda la posible privatización de Alitalia, en la que el Estado posee el 53 por ciento, aunque esta operación está vinculada a que la compañía aérea formalice previamente una alianza internacional.
No obstante, todos estos planes podrían verse alterados por el hecho de que el 13 de mayo se celebrarán en Italia elecciones legislativas, que podrían modificar la composición del Gobierno.