Los contratos de trabajo indefinido, definido y por obra determinada sufrieron un bajón importante el año pasado.
La sumatoria de estos tres segmentos demuestra que se produjeron 13,910 contratos menos hasta noviembre de 2010, comparado con el mismo periodo del año previo.
Específicamente se trata de 206,793 nuevos contratos, contra las 220,703 solicitudes de empleo tramitadas durante los once primeros meses de 2009.
Así lo detalla la Contraloría con base en las estadísticas suministradas por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
Esto se debe en parte a la escasez de mano de obra y al aumento del trabajo informal en el país, según la teoría que economistas y empresarios utilizan para explicar tal reducción.
“A quién le vamos a hacer contrato, si la mano de obra está escasa a nivel nacional”, sostuvo con preocupación el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, Juan Francisco Kiener.
Cuenta el empresario que desde hace meses tiene al menos 20 vacantes abiertas en su negocio -mecánicos, choferes, mercaderistas, entre otras posiciones- y hasta la fecha no ha podido cubrirlas.
Y es que el nivel del desempleo en Panamá marcó uno de los puntajes más bajos de la historia. Hasta agosto del año pasado, bajó un punto porcentual al ubicarse en 6.5%, cuando en igual periodo de 2009 este se situó en 6.6%, según la Contraloría.
Esta cifra le sorprende a Kiener, ya que en sus 37 años como empresario nunca había pasado por una situación como esta. Ahora tiene que aumentar salarios, pagar sobre tiempo y hasta automatizar sus procesos para retener al personal dentro de su compañía.
La comodidad que algunas personas encuentran en la informalidad, se convierte en otro de los detonantes de la disminución de los contratos de trabajo.
Bajo la óptica de Jorge Castillo, director del Centro de Investigaciones de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, a pesar de que el salario en este segmento se encuentra por debajo del mínimo, esquivan algunos impuestos que en la formalidad son obligatorios.
“Por eso a pesar de que la economía se encuentra en franco crecimiento, esto no se refleja en el mejoramiento de los niveles de vida de la población”, expresó Castillo.
Los empresarios consideran que esta es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento, ocasionando una inestabilidad económica.