El Banco de la República (central) de Colombia descartó una posible desaceleración de la economía y ratificó el cumplimiento de la meta de inflación para éste y el próximo año del 8 y el 6 por ciento, respectivamente, informó la junta de la entidad emisora.
"Luego de analizar los indicadores de la evolución del sector real, el Banco no confirmó la existencia de indicios claros de desaceleración", señala en un comunicado.
Por esa razón, el emisor decidió mantener inalterada la estructura de las tasas de interés de intervención del Banco de la República por considerar que "favorece la consolidación de la recuperación económica".
Las tasas actuales, con las que el Banco interviene el mercado monetario a través de las operaciones de mercado abierto, se sitúan en niveles inferiores a los promedios históricos.
Las tasas para repos a un día de expansión por subasta son del 11,5 por ciento y la tasa lombarda de expansión a un día es del 15,5 por ciento.
Las de contracción a un día por subasta son del 10,5 por ciento y la lombarda del 8,0 por ciento.
"La decisión de congelar las tasas contribuye a contener la salida de capitales del país ahora que la economía colombiana requiere de una dosis importante de inversión que incentive la demanda agregada, incremente la capacidad productiva y estimule la recuperación económica", aseguró la Junta del Banco.
En las últimas semanas, distintos analistas económicos del país y autoridades monetarias han alertado sobre una posible desaceleración de la economía colombiana por la rápida devaluación del peso, la moneda local, las mayores cargas tributarias y los atentados contra la infraestructura eléctrica y petrolera del país.
Un reciente informe de la Asociación Bancaria (Asobancaria), gremio que agrupa a las entidades financieras del país, reveló que algunas cifras monetarias y financieras apuntaban a corroborar la hipótesis de la desaceleración económica, pero descartaba evidencias de una nueva recesión.
La devaluación de los últimos cuatro meses ha sido del 7 por ciento, cifra que equivale al 22,5 por ciento anual.
Distintos analistas han coincidido en que la variación trimestral del Producto Interior Bruto (PIB), que a diciembre pasado volvió a ser negativa (-0,4 por ciento), es uno de los síntomas más claros de la desaceleración.