Panamá debe mejorar el uso de los recursos públicos asignados para la educación, de modo de hacerlos más eficientes, manifestó ayer la Coordinadora del Banco Mundial para el sector de recursos humanos de América Latina y el Caribe, Ana María Arriagada.
"Panamá invierte mucho en educación, comparativamente con América Latina, sin embargo puede hacerlo en forma más eficiente", advirtió la funcionaria.
A su parecer, el país se ubica en segundo lugar después de Costa Rica en términos de sus buenos indicadores educativos, no obstante por una parte atraviesa serios problemas con la mejora de los servicios que se presta en la educación.
Costa Rica, está a la vanguardia por sus indicadores y logros en el área educativa, y son productos de la fuerte inversión de décadas en el capital humano, agrega.
Como ejemplo, la trasnacional de telecomunicaciones INTEL, decide instalarse en suelo costarricense y lo hizo a juicio de la fuente, por el excelente capital humano disponible, habilidades y destreza de su gente para poder ejecutar el tipo de trabajo que la empresa requiere.
En el otro extremo, continúa diciendo Arriagada, se encuentra Nicaragua y muy especialmente Guatemala, que tienen problemas enormes en términos de cobertura educativa y calidad.
Las palabras de la funcionaria se dan durante la visita a Panamá del presidente de esta entidad crediticia, James Wolfensohn, dirigida más que todo a evaluar los proyectos que adelanta el Gobierno y la empresa privada en el país.
Wolfensohn dijo estar de acuerdo con la necesidad de mejorar los sistemas educativos de la región y comunicó que el banco ve con buenos ojos los proyectos sociales orientados a beneficiar los más necesitados.
Afirma que "lo que sucede en América Central es una experiencia bien interesante en cuanto a educación, porque hay una diversidad de iniciativas que se promueven para el sector".
Además "los gobiernos están percibiendo cada vez más la necesidad de focalizar sus esfuerzos en atender los niños más pobres y aprovechar los recursos que se tienen para educación".
El Banco Mundial respalda el programa del gobierno de Ernesto Pérez Balladares, a través de seis préstamos que aún se desembolsan y dos ya concluidos por B/.333 millones, con los cuales se financian proyectos para reducir la pobreza en zonas rurales, aumentar y mejorar la eficiencia de la infraestructura básica y servicios públicos.
Los préstamos destinados por el Banco Mundial para Centroamérica en lo que a capacitación de recursos humanos se refiere, están en alrededor de B/.250 millones.
En el caso de Panamá, el programa que se tiene alcanza unos B/.35 millones, que es parcialmente financiado por el banco y el Gobierno.
Este plan dirigido a la educación comenzó en 1995 y terminará en 1999, "por lo que se está en conversación con el Gobierno para avanzar en otras iniciativas que se comenzaron", sustentó la representante del banco.
Las tasas de interés para estos créditos en la región y Panamá están por alrededor del 7%, con variación dependiendo de la estructuración del empréstito, plazos entre 15 a 20 años y periodos de gracia de tres a cinco años, lo que califica la funcionaria como más baratos que los que se puede conseguir comercialmente.
En cuanto a la iniciativa panameña para modernizar la educación multigrados, prescolar y otros los cataloga como "importantes y con mucho futuro, desde el punto de vista de poder asegurar que estas inversiones en los niños tengan el mayor beneficio".
La última visita de un presidente del Banco Mundial se dio hace más de diez años, no obstante, con la administración Wolfensohn, la política se han enfocado a visitar los países donde el banco tiene intereses.
El máximo representante del banco inició una gira por El Salvador, Guatemala, Hondurras, Nicaragua, Panamá y concluirá en Costa Rica donde arribó ayer en horas de la tarde.