El Banco Central Europeo (BCE) quiere, por una lado, mejorar su política de comunicación tras las críticas recibidas y, por otro, eliminar el temor de expertos y empresarios a la actual recuperación del euro frente al dólar.
La entidad europea, que ayer decidió mantener los tipos de interés de la eurozona en el 2.50%, celebró su rueda de prensa mensual en la que el presidente, Wim Duisenberg, dedicó buena parte a comentar la revalorización del euro frente al dólar y presentó la revisión de la política monetaria del banco.
La entidad suavizó por primera vez desde su fundación hace cinco años la estrategia de su política monetaria y ha modificado ligeramente sus preceptos sin cambiar lo sustancial sobre definición referente a la estabilidad de los precios.
A partir de ahora, el instituto europeo se compromete a suministrar suficiente margen de seguridad como protección contra el riesgo de deflación mediante una fórmula destinada a mantener un índice de inflación "cercano al 2% a medio plazo".
Hasta ahora, el BCE definía la estabilidad de los precios como "un aumento interanual del Indice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC) inferior al 2% a medio plazo". El cambio de "por debajo" a "cercano" debería dar un mayor margen de maniobra al BCE para evitar que países con menor crecimiento económico, especialmente Alemania, que supone casi un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) del área euro, sean arrollados por la deflación, aunque no quedó claro cómo se impediría este fenómeno.
Por otro lado, Wim Duisenberg se mostró satisfecho durante la rueda de prensa con la evolución del euro en las últimas semanas y dijo que "no hay nada excesivo" en el valor actual de la moneda única.
El banquero descartó igualmente efectos negativos sobre las ventas al exterior de los países de la eurozona, pues la competitividad de las exportaciones del área "está actualmente por encima de la media histórica", dijo. La divisa europea se ha revalorizado en el último mes casi un 7.5% frente al dólar y ayer se disparó a 1,1489 dólares poco después de conocerse la decisión del BCE.