L a reducción urgente de tasas de interés dispuesta por el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, esta semana es o justo lo que el médico ordenó o prueba de incompetencia, según a cuáles prominentes economistas o inversionistas uno le pregunte.
El profesor John Taylor, de la Universidad de Stanford, dice que la medida "tiene sentido", y Martin Feldstein, de la Universidad de Harvard, la llama "algo muy bueno". Stephen Roach, de Morgan Stanley, contrapone que la decisión fue "peligrosa, temeraria e irresponsable", y el nobel Joseph Stiglitz dice que es el resultado de "una mala gestión económica".
La divergencia de puntos de vista se debe a la fecha en que se aprobó la reducción, menos de un día después de que las acciones se desplomaron desde Hong Kong hasta Londres, dando lugar a la posibilidad de un bajón en los mercados de Estados Unidos.
Si bien Bernanke ha advertido del peligro que unos "mercados frágiles" representan para la economía en desaceleración, algunos analistas dicen que él corre el riesgo de recompensar a los inversionistas que sencillamente tomaron malas decisiones.
"Al aflojar mucho sin que haya información nueva alguna, están dando a entender que ellos tienen que proteger y defender a los mercados", dijo Roach, presidente de Morgan Stanley en Asia, esta semana en el Foro Económico Mundial en la localidad suiza de Davos.
La reducción de la tasa referencial de los fondos federales por tres cuartos de punto porcentual el 22 de enero fue la mayor que se ha hecho en los 20 años que dicho tipo ha sido la herramienta principal de la política monetaria de Estados Unidos.