Mejorar la educación, seguridad jurídica y la distribución de las riquezas fueron algunas de las recomendaciones que brindó a Panamá, Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El especialista económico reconoció que, aunque el país ha mostrado un gran avance económico, aún existen preocupantes niveles de pobreza, especialmente en las áreas indígenas del país.
Esto va muy de la mano con el hecho de que ser competitivo implica que exista una agenda constante de modernización, en la que se incluya una mejor preparación del recurso humano.
Elogió que Panamá tenga claro los desafíos para llegar a ser en el 2020 como el “Hub de Las Américas”.
No obstante, aconsejó fortalecer un programa de educación y la inserción social de los panameños para lograr su participación plena en el mercado laboral.
“La economía panameña es pequeña y, por lo tanto, se hace más vulnerable a los choques externos, por lo que es esencial asegurar que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos los panameños”, indicó Moreno.
Aun con estos avances señalados y con expectativas de crecimiento elevadas, la pobreza y la desigualdad siguen siendo problemas importantes para el país.
Si bien Panamá tiene un ingreso per cápita equivalente a una nación de ingreso medio, todavía 37 de cada 100 panameños son pobres, cifra que asciende a 63 en las áreas indígenas, resumió el titular del BID.
Solicitó profundizar los esfuerzos por mejorar la eficiencia del mercado laboral, calidad de la educación primaria, el uso eficiente del talento, un mayor desarrollo de capacidades en ciencia y tecnología y el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas.
Todos estos ámbitos son fundamentales para sostener y mejorar la competitividad y productividad, algo que ha perdido énfasis porque los países se han enfocado en la captación de capital.