El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, mostró ayer su optimismo por el crecimiento económico de Latinoamérica y señaló a Brasil como la nación líder en este sentido.
En su intervención en la Undécima Conferencia de las Américas, que concluye ayer en Miami (EE.UU.), Moreno manifestó que, a pesar de la pobreza que todavía afecta a Latinoamérica, "hay base para el optimismo".
"Es cierto que en Latinoamérica hay desigualdad en la distribución de la riqueza", dijo Moreno, pero añadió que "la realidad muestra cómo la economía de Latinoamérica está en una posición de fortaleza para lidiar con esas tormentas financieras".
Entre los motivos para apoyar este optimismo citó el aumento de la estabilidad macroeconómica, que ha hecho que los países latinoamericanos tengan una inflación de un dígito, un hecho que, señaló, "no pasaba desde hacía muchos años".
"La economía depende más del comercio exterior, (los países de América Latina) están creciendo con superávits en sus cuentas corrientes", afirmó Moreno, que considera que esto tiene un "gran impacto" al aumentar la cantidad de ingresos disponibles para los latinoamericanos. Apuntó que la mitad del PIB de Latinoamérica proviene del comercio, del cual la tercera parte se efectúa con Asia, una región en la que hay un interés recíproco por el capital humano, científico y tecnológico. Moreno reconoció que hay países de América Latina que van a distinto ritmo, pero incidió en su optimismo respecto a la economía de la región al observar "un dinamismo que no se veía antes".
"No es un problema de distribución y desigualdad sino de las diferencias entre una economía formal e informal". Agregó que la existencia de un sector amplio de la población que no forma parte del mercado laboral es uno de los grandes "retos" que tiene que afrontar la economía latinoamericana, ya que 205 millones de personas viven en una situación de pobreza y 79 millones en una pobreza extrema. El presidente del BID se preocupó por estas cifras, pero apuntó la existencia de una reducción "real" de la extrema pobreza en Latinoamérica.