En un mundo ideal, género, color, lugar de nacimiento e ingreso familiar son sólo circunstancias neutras que no influyen de manera determinante sobre el futuro de los individuos.
En la vida real, estos factores forman una pesada cadena de condicionantes que marca el derrotero de las gentes de América Latina y tienen influencia determinante en el nivel de acceso a servicios básicos como educación, sanidad o electricidad, que son las llaves de la oportunidad.
La región latinoamericana tiene la mira puesta en ese mundo ideal y ha gravitado ligeramente hacia él en los últimos años, pero aún tiene mucho que avanzar para alcanzarlo, según señala el estudio Índice de Oportunidad Humana (IOH) 2010, que mide justamente cuánto se ha progresado en la universalización del acceso a servicios básicos que garanticen la nivelación de oportunidades para sus habitantes y, por ende, sus posibilidades de tener una vida productiva.
El reporte ¿Qué oportunidades tienen nuestros hijos? Informe sobre la oportunidad humana en América Latina y el Caribe 2010’, que se presentó por primera vez a una audiencia europea en una ceremonia en la Casa de América, Madrid, señala que el mensaje que surge es uno de “cauta esperanza” en vista de que “América Latina y el Caribe han avanzado en abrirles a todos la puerta al desarrollo, pero todavía tienen mucho camino por recorrer”.
También advierte que, pese a este progreso, la región aún mantiene una brecha con los países ricos, especialmente Europa y Norteamérica.
“Al compararnos con los países ricos, una diferencia que vemos es que aun cuando los países de América Latina que han dado más oportunidad que ningún otro a sus ciudadanos, aun están muy por detrás de los peores casos entre los países ricos”, señala Marcelo Giugale, Director de Programas para la Reducción de la Pobreza del Banco Mundial.
De acuerdo con el estudio, que entra a su segunda edición este año, el índice de oportunidad humana regional ha crecido en los últimos 15 años a un ritmo de un punto porcentual por año, con lo cual la universalización de los servicios básicos podría tardar hasta una generación –es decir, 24 años- en llegar a todos los latinoamericanos, lo que “es insuficiente”, según los autores del trabajo.
No obstante, el informe muestra cierto optimismo al observar que todos los países de América Latina y el Caribe mejoraron su índice de oportunidad humana en los últimos tres lustros, con Chile, Uruguay, México, Costa Rica y Venezuela mostrando promedios superiores a los 85 puntos –de un total de 100. México fue el país que creció más aceleradamente en el índice, mientras que Chile tuvo el desempeño más alto con un IOH de 95 y Honduras el más bajo con 51.
Algunos países han ampliado significativamente el acceso a ciertos servicios, pero otros no. Jamaica, por ejemplo, tiene el IOH más alto en educación, pero una posición promedio en cuanto a vivienda. El informe estima que Brasil y México podrán universalizar el acceso a los servicios de agua, electricidad y saneamiento en la próxima década.
El IOH mide la provisión de servicios básicos y qué tan equitativamente se distribuyen en una escala de cero a 100, en la que el extremo superior significa que los países han logrado cobertura universal. Para fines del estudio se examinó el acceso a agua potable, electricidad y saneamiento, la asistencia escolar y la terminación a tiempo del sexto grado educativo, servicios que los expertos consideran indispensables para que los miembros de una sociedad puedan llevar una vida productiva. Los datos son representativos de más de 200 millones de niños y niñas en 19 países durante los últimos 15 años.