Brasil ha instalado barreras sanitarias en la frontera con Paraguay a fin de reforzar la vigilancia frente al brote de fiebre aftosa detectado en el ganado de una hacienda de ese país, informó ayer el portal G1.
En las operaciones de prevención participan especialistas de la Agencia de Vigilancia Sanitaria, que cuentan con apoyo policial y de las Fuerzas Armadas, y han sido desplegados en puntos fronterizos de los estados de Paraná, Santa Catarina, Mato Grosso do Sul y Río Grande do Sul, que tienen límites con Paraguay.
El foco de aftosa fue localizado en la hacienda Santa Helena, a 300 kilómetros al norte de Asunción y a unos 130 kilómetros del punto limítrofe más próximo con Brasil.
Las operaciones en los pasos fronterizos suponen una revisión de todos los vehículos que transportan carga y, en especial, animales, que son sometidos a tratamientos preventivos de desinfección.
Las medidas son especialmente severas en los pasos fronterizos de Santa Catarina, el único estado brasileño que tiene la calificación de zona libre de aftosa sin vacunación.
Las autoridades paraguayas sacrificaron hasta el sábado 712 de los 819 bovinos enfermos de aftosa. El domingo se completó el sacrificio del total del hato vacuno consistente en 107 animales pequeños.
Las exportaciones del país sureño fueron suspendidas por tiempo indefinido tras confirmarse el brote del padecimiento, que consiste en llagas en el hocico de los animales. Aunque esta enfermedad es inocua para el ser humano, debilita la reproducción bovina por su rápida propagación.
Al fisco paraguayo ingresaron en 2010 unos 800 millones de dólares por la venta al exterior de sus productos cárnicos.