LA PRODUCCIÓN de banano en Panamá podría tomar otro rumbo y salir de la crisis en la que se encuentra inmersa.
Aunque los bajos rendimientos, la calidad de los suelos y las pérdidas que ocasiona la Sigatoka Negra, no son los únicos problemas que enfrenta, la solución de esta plaga constituye un paso importante para sacar de las cenizas a esta industria que por años sostenía el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Por ello, el Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAP), está realizando dos ambiciosos proyectos en las fincas bananeras del país.
Reynaldo Pérez Guardia, director del IDIAP, explicó que anteriormente no se habían realizado investigaciones en este producto, porque era una actividad realizada por la empresa Chiquita Brand.
Sin embargo, al salir de la fase de producción, estas compañías dejaron de realizar estudios para mejorar los niveles de producción.
Actualmente el IDIAP está investigando la calidad de los suelos en las bananeras y el manejo de hongos endofíticos para el control de la Sigatoka Negra.
Estos hongos naturales penetran la planta y actuan como defensor para acabar con esta enfermedad que ocasiona pérdidas millonarias en las fincas bananeras.
La Sigatoka negra es un hongo que produce una especie de "quema" o mancha negra en la hoja del vástago de banano o plátano, lo que afecta el proceso de fotosíntesis de la planta.
Salustiano De Gracia, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Chiriqui Land Company, dijo a Panamá América que el control de la Sigatoka Negra tiene un costo de 600 dólares mensuales por hectárea.
La Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (COOSEMUPAR), tiene unas 3, 000 hectáreas de este cultivo, lo que genera un costo de 180, 000 dólares por mes en concepto de fumigación.
Mientras que en el mundo, la industria bananera invierte aproximadamente 3, 000 millones de dólares al año para tratar de erradicar este hongo.
Sólo los productores costarricenses invierten 50 millones de dólares anuales en la protección de la fruta contra la enfermedad que ataca las hojas de estos productos agrícolas.
En cuanto al mejoramiento de los suelos, De gracia dijo que la cooperativa no tiene recursos para introducir químicos que mejoren la calidad de las plantaciones.
El proyecto que ejecuta el IDIAP, consiste en la recolección y análisis de muestras de suelo para determinar el grado de agotamiento por falta de minerales que se perdieron por muchos años de uso.
Por su parte, el director del IDIAP destacó que se podrían encontrar otros sitios para la siembra de banano en Panamá.
Originalmente, los mejores suelos para el producto estaban en El Valle de Tonosí, no obstante, esta área se desestimó por ser una zona inundable.
Agregó que los resultados de estos proyectos terminan este año e inmediatamente se procederá a su aplicación.
En las investigaciones se trabaja en conjunto con el Instituto de Investigación en Banano, que tiene sede en Francia.
La actividad bananera genera más de 310, 000 empleos directos y unos 900, 000 indirectos en los países latinoamericanos.
Buscan erradicar Sigatoka de plantaciones de banano
En enero Panamá exportó un aproximado de 23, 283 toneladas de la fruta a los mercados europeos