Envueltos en multicolores banderas de la paz y entonando canciones del repertorio revolucionario de la vieja Europa como "Bella Ciao", centenares de personas de todas las edades y distintos orígenes se manifestaron hoy ante las sedes de Organización Mundial del Comercio (OMC) y la ONU en Ginebra.
Líderes de organizaciones campesinas como Vía Campesina, la Coordinación Campesina Europea, representantes de la Asociación Campesina de Centroamérica, de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, el Foro Contadino Altragricultura, de Italia, y pequeños agricultores llegados de lugares tan lejanos como Indonesia o Corea se sumaron a la marcha. Entre ellos estaba el francés José Bové, que al frente también de varios centenares de campesinos europeos se había manifestado ya el viernes ante la sede de Nestlé, en Vevey (cerca de Ginebra), para protestar por el papel de las multinacionales agroalimentarias en el hundimiento del precio de las materias primas como el café o en la promoción de los productos transgénicos.
Entre los que marcharon hoy en Ginebra, la panameña Digna Valdés, de el francés Jean Faussié, la española Lidia Senra, de La Coruña, así como otros campesinos llegados de países africanos o asiáticos coincidieron en denunciar, en declaraciones a EFE, que la liberalización del mercado agrícola está arruinando al mundo rural. "Están destruyendo a los pequeños y medianos agricultores", se quejaron todos ellos, que quisieron insistir en que habían venido a Ginebra para protestar también contra "la guerra por el petróleo", lanzada en Irak "en abierto desafío al derecho internacional y a la opinión pública mundial".
"No a la guerra económica", rezaban muchas de las pancartas que llevaban los manifestantes mientras en la Plaza de las Naciones, ante una enorme silla con una pata quebrada que simboliza a las víctimas de las minas en todo el mundo, los oradores se preguntaban en voz alta por el "porqué de tantos muertos" en Oriente Medio.
Campesinos y sindicatos se manifiestan contra OMC y guerra
Codo con codo con los agricultores, militantes de la ONG de origen francés ATTAC denunciaban la privatización de los servicios públicos.