La compra de hospitales móviles y armables fue suspendida hasta segunda orden por el Ministerio de Salud (MINSA), alegando tener prioridades más urgentes en otros complejos hospitalarios del país.
Se hizo la licitación para adquirir tres unidades de salud armables, sin embargo, decidimos cancelar la orden de proceder porque necesitábamos invertir ese dinero en la compra de insumos para el Hospital Nicolás Solano, aseguró el titular del MINSA, Franklin Vergara.
Enfatizó que la entidad que tiene a su cargo no ha destinado ningún centésimo para la compra de estos equipos de alta tecnología, a pesar de que son necesarios para atender alertas rojas y casos de salud en áreas de difícil acceso.
Para tener una idea, una unidad de salud armable puede estar costando entre $5 millones y $7 millones, esto dependerá del lugar y la distancia donde se contempla instalarlo.
“Nosotros queríamos tres de estos equipos para instalarlos en el área de Mariato, ubicado en la provincia de Veraguas, Darién, y Tolé, en Chiriquí. Empero, reformulamos el presupuesto en vista de las evidentes carencias que afronta el hospital de La Chorrera”, agregó.
De hecho, previamente se habían separado $1.4 millones para mejorar el servicio de este complejo, pero esto no iba a alcanzar, obviamente con lo que se dejó de comprar se puede hacer mucho más, manifestó.
Dijo que está pidiendo $10 millones adicionales al Consejo de Gabinete para mejorar la parte operativa del Hospital Nicolás Solano y terminar la actual vigencia fiscal.
No obstante, harían falta $10 millones más para el próximo año para mejorar la calidad del servicio.