El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, reunió ayer, a los ministros del área económica de su gabinete con el telón de fondo de la crisis argentina. Los titulares de Hacienda, Pedro Malán, de Planificación, Martus Tavares, la Casa Civil (Presidencia), Pedro Parente, y el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, acudieron ayer, al Palacio de la Alvorada, así como los secretarios ejecutivos de Hacienda, Amauri Bier, y de Planificación, Guilherme Dias.
Aunque la agenda de la reunión no fue divulgada, la crisis argentina sin duda acaparó la reunión, después de las repercusiones que ha tenido en la economía brasileña, afectada ya por la crisis energética y la incertidumbre política que reina en un año preelectoral.
El real ha perdido el 32% de su valor frente al dólar en lo que va del año, la inflación cerrará el ejercicio en cerca del 6% y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) ha sido revisado a la baja del 4,5% al 2,8%. Una de las medidas que baraja el ministerio de Hacienda es aumentar el superávit primario este año a cerca de 6.500 millones de reales, a fin de hacer frente al pago de los intereses de la deuda.
En la actualidad, la diferencia entre las metas de superávit primario y los resultados alcanzados es de 5.000 millones, pero se espera que disminuya a lo largo del segundo semestre del año debido a la reducción de la actividad económica ocasionada por la crisis energética y con ella la recaudación de impuestos, así como la devaluación del real.
Las autoridades económicas brasileñas también estudian la posibilidad de prolongar hasta finales del 2002 el acuerdo firmado con el FMI en noviembre de 1999, a cambio de una línea de créditos de 41.500 millones.