Agustín Carstens, propuesto por México para ocupar el máximo cargo del FMI, ha sido el principal operador de la política económica mexicana desde el banco central y la Secretaría de Hacienda, en los que tuvo que afrontar varias crisis.
El economista, que goza de mucho prestigio en su país y en la comunidad internacional, conoce bien las entrañas del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde trabajó como director ejecutivo por México, España, Venezuela y Centroamérica en 1999.
En el 2000 fue designado subsecretario de Hacienda y tres años después subdirector del FMI, lo que equivale al número tres de este organismo, puesto que desempeñó hasta su salida en diciembre de 2006 para dirigir el Ministerio mexicano de Hacienda.