Estados Unidos celebra hoy el Día del Trabajo con preocupación por la creciente desigualdad entre su población, que afecta especialmente a los negros y a los hispanos en un contexto de débil recuperación tras los estragos de la crisis económica.
El Día del Trabajo en EE.UU. se celebra el primer lunes de septiembre y, como es habitual, para hoy están convocadas marchas y concentraciones en las principales ciudades del país en demanda de mejores salarios y condiciones laborales. Según advirtió el presidente Barack Obama el pasado miércoles en un discurso en Washington en homenaje a Martin Luther King, “la posición de todos los estadounidenses que trabajan, independientemente de su color, se ha erosionado”.
“Durante más de una década, los trabajadores estadounidenses de todas las razas han visto estancarse sus salarios e ingresos. A pesar de que los beneficios empresariales se han disparado, así como los pagos a unos pocos afortunados, la desigualdad ha aumentado de manera constante”, detalló.
Por ello, Obama indicó que la asignatura pendiente de su mandato es asegurar que el sistema económico estadounidense ofrece “una oportunidad justa para la mayoría, desde el guardián negro y el trabajador de la siderurgia blanco al inmigrante que lava platos”, aunque reconoció que esa tarea “no será fácil”.