China anunció ayer que ajustará en 2008 su política monetaria, tras una década de "moderación", para tratar de enfriar, con más suerte que hasta ahora, el crecimiento económico, que se prevé de un 11,6% este año.
"Evitar que la economía se sobrecaliente y que el alza estructural de los precios se transforme en una inflación evidente son las tareas principales del próximo año", decidió la Conferencia Central de Tareas Económicas que concluyó ayer, según informa la agencia estatal, Xinhua.
La conferencia, en la que durante tres días participaron los máximos dirigentes chinos, entre ellos el presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao, se reúne una vez al año para elaborar las políticas económicas del siguiente ejercicio fiscal.
Tras una década de política monetaria prudente, Pekín aumentará el papel de ésta en el control macroeconómico y vigilará "estrictamente" el volumen y el ritmo de concesión de préstamos a fin de regular mejor la demanda interna y la balanza internacional de pagos. Además, racionalizará el gasto fiscal.