El informe señala que la inversión en I+D en China creció a una media anual del 19% desde 1995 hasta alcanzar los 30.000 millones de dólares en 2005, lo que sitúa al país asiático entre los 10 primeros países en esta partida.
Pier Paolo Padoan, subsecretario general de la OCDE, resumió las asignaturas pendientes de China en "una mejor coordinación entre departamentos del gobierno y una mayor inversión en educación y universidades", durante un encuentro con la prensa.
A pesar de los esfuerzos del gobierno comunista para mejorar la calidad de su mano de obra y de sus infraestructuras, todavía es necesaria más inversión en sectores como servicios, energía, tecnología medioambiental e investigación básica.
La mayor parte de la investigación que se lleva a cabo en China es de desarrollo experimental.
Otra de las carencias es la de personal especializado en tecnología, a pesar de que China cuenta hoy con más investigadores que EE.UU.
La falta de experiencia de las empresas locales, de programas específicos, de gestión y de protección de derechos de propiedad intelectual son otros retos a los que se enfrenta China en su integración en un mercado global de la innovación.
Según datos del informe, la inversión extranjera representa hasta un 60% en sectores como electrodomésticos, un 50% en la fabricación de metales en China.
Sin embargo, subrayó que para ello hace falta construir numerosas instalaciones para extraer hidrocarburos en el fondo del mar, así como tender centenares de kilómetros de tuberías para su transporte.
Las compañías rusas se han planteado la meta de elevar la extracción en ese sector para 2020 hasta 30.000 toneladas de crudo y 18.000 millones de metros cúbicos de gas anuales.
El Instituto de Investigaciones Estratégicas de Kazajistán cifra en 30.000 millones de barriles de crudo, además de cinco billones de metros cúbicos de gas.