No es mezquindad ni desviar la atención, simplemente no todos viven las mismas circunstancias en el tiempo y el espacio, es lo que le pasó al escritor venezolano de ascendencia panameña David Stevens, autor de la novela La Vida como obramestra, presentada en la pasada Feria del Libro de Panamá, quien con ojo crítico asegura que la emigración de su país hacia Panamá era un hecho que iba a ocurrir porque los atractivos que ofrece el istmo son muy competitivos, sobretodo para las inversiones.
“Esto no es de extrañar, Panamá ofrece muchos incentivos y quien tenga una clara visión de negocios y olfato, tenía que ver desde hace años que Panamá iba a ser un atractivo”, sentencia.
“Claro, si a esto le sumas un clima de inseguridad social y conflictividad política, se tenía que acelerar el fenómeno, como ocurre en estas circunstancias”, lamentó.
Stevens explicó que él salió hace 9 años de Venezuela por razones profesionales, gracias a una oferta que le hizo la empresa para la que trabaja, que primero lo llevó a Estados Unidos y luego, hace cuatro años, lo trajeron a Panamá, donde decidió radicarse con toda su familia al ver que era una tierra de promisión y por el llamado de la sangre paterna.
Pero, “viéndolo desde afuera”, Stevens apunta hacia el ambiente que se ha creado en su país, y lamenta que se esten viviendo momentos tan dificiles y que la gente “se esta sintiendo sola, tiene miedo de estar consigo misma, y eso no esta bien, pero eso pasa en todas partes, y de allí que es necesario un reencuentro”, matizó.
Dijo que su libro no sólo debe leerlo Chávez, sino todo el mundo para cambiar el estado de cosas.