Nick Reilly, consejero delegado de General Motors (GM) Europa, dueño de las firmas automovilísticas Opel y Vauxhall, cree que esas dos compañías podrían empezar a generar beneficios en 2012.
En una entrevista que publica ayer el rotativo "Financial Times" (FT), Reilly admite que "2010 va a seguir siendo un año difícil, debido a (la situación del) mercado", y adelanta que en 2011 la empresa podría alcanzar un punto en el que "ni gane ni pierda".
"Entonces en 2012, a medida que el mercado se recupere, podemos comenzar a ganar algún dinero decente", subraya el máximo responsable de GM Europa.
A fin de lograr rentabilidad, Reilly reconoce la necesidad de una reestructuración que no tiene por qué ser "brutal", si bien "algunas decisiones serán duras y afectarán a gente".
En su opinión, la reorganización de Opel/Vauxhall no debe centrarse sólo en "la reducción de costes", sino también en "mantener una inversión sustancial en el producto".
Esas inversiones, precisó, se tuvieron que "retrasar un poco el pasado año por los problemas de nuestra matriz en Estados Unidos".
El consejero delegado recalca también que la principal prioridad pasa por "ser fuertes de nuevo en Europa", aunque ya existe "una estrategia para Rusia".