Están destartaladas, sus chirriantes motores nunca mueren y son tan pequeñas que sus pasajeros se convierten en contorsionistas: es el fenómeno de las "combis", uno de los medios de transporte más singulares y más baratos en Perú.
Tan solo en Lima, y según datos de la Municipalidad, circulan más de 11 mil de estos vehículos, oficialmente llamados "camionetas rurales", que tienen una capacidad de 12 a 16 pasajeros, entre los que puede encontrarse desde humildes amas de casa hasta prominentes ejecutivos.
Las "combis" se popularizaron en la década de los 90 con un decreto que dio vía libre a la importación de vehículos usados y fue una solución rápida a la crisis económica del momento y a las necesidades de movilidad de una población creciente de ese país.
Las microdimensiones de la "combi", y también el afán recaudatorio de sus cobradores y conductores, ponen a prueba la flexibilidad de los clientes.