El vicecanciller argentino, Horacio Chighizola, aseguró que la convergencia macroeconómica con Brasil, pendiente de solución en los pleitos comerciales bilaterales, puede basarse en acuerdos de cada país con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En declaraciones a Radio del Plata, Chighizola dijo que entre los nueve temas aún pendientes de acuerdo con Brasil tras concluir varios días de negociaciones en Buenos Aires, "la columna vertebral (de las políticas macroeconómicas) está casi escrita", ya que los dos mayores socios del Mercosur, dijo, tienen acuerdos firmados con el FMI.
"En la medida que ambos cumplimenten lo acordado con el FMI, de alguna manera están acordando entre sí", aseguró el funcionario, quien condujo la delegación argentina en las recientes negociaciones con Brasil.
El eje de las tratativas fue la firma de un acuerdo en el sector automotor -con vigencia hasta el final de 2005- que en lo esencial fijó un arancel externo común (AEC) del 35% para los automóviles y vehículos comerciales livianos producidos en la región, al tiempo que estableció un componente de piezas nacionales del 30% para los autos y del 25% para los camiones.
En cambio, decidieron poner bajo "paraguas" otros sectores conflictivos como el calzado, pollos, textiles, arroz, azúcar, aceros y exportaciones.
El funcionario consideró que el gobierno argentino pudo remontar una crisis comercial en el Mercosur (también integrado por Paraguay y Uruguay) que atribuyó a una "herencia" del gobierno anterior de Carlos Menem (1989-99).
"Veníamos de un mesetamiento o, peor, de una crisis en el Mercosur, particularmente en la relación bilateral entre Argentina y Brasil, que tenía problemas de química, de relación entre las personas", sostuvo el diplomático.
Para remontar esa situación, según el vicecanciller, desde diciembre se desarrolló "un trabajo de todos los ministerios, fue un ida y vuelta, indicado tanto por el presidente Fernando de la Rúa como por Fernando Henrique Cardoso".
El acuerdo automotor bilateral establecido por Argentina y Brasil regirá hasta el 31 de diciembre del 2005, pero el inicio de su instrumentación dependerá de la eventual inclusión de Uruguay y Paraguay, con sus propias especificaciones.
Uruguay cuestionó el acuerdo automotor, y señaló el mismo "no lo obliga", pues "no fuimos invitados ni convocados" para negociar el acuerdo, según dijo la noche del viernes el canciller uruguayo Dirier Opertti, quien añadió que "la diferencia con (Argentina y Brasil) puede ser de tamaño, pero no jurídica".