La viceministra costarricense de Comercio Exterior, Gabriela Llobet, negó ayer la existencia de "serias dificultades" en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Costa Rica y Panamá. Llobet dijo ayer a ACAN-EFE que si bien las conversaciones avanzan más lentas de lo esperado, es un error decir que se encuentran paralizadas o que hay un conflicto entre las delegaciones por la apertura del mercado de servicios por parte de Costa Rica.
"Las negociaciones continúan, van a un ritmo más lento porque no vino la directora de la delegación panameña, Diana Salazar, y entonces hay un recargo de trabajo para la subdirectora, pero decir que Costa Rica no quiere colaborar en materia de servicios no es correcto", expresó.
Según Llobet, en conversaciones de este nivel las sensibilidades propias de cada nación son conocidas y respetadas por su contraparte, y en el caso de Costa Rica no es todo el sector de servicios que está restringido. "Tenemos una gran apertura en cuanto a banca y servicios financieros, pero también tenemos limitaciones constitucionales en cuanto a seguros, por ejemplo", explicó.
Para la viceministra es normal que estas discusiones se presenten en un proceso de negociación, pero no son un impedimento para su entrada en vigor como lo demuestran los acuerdos con Chile y México. "Si hay un cierto atraso no es achacable a Costa Rica, nosotros siempre hemos tenido la mayor disposición e interés para llevar este TLC a buen puerto", enfatizó.
Francisco Monge, de la Cámara de Comercio costarricense, comentó que si bien el país tiene limitaciones en el sector de servicios, una posibilidad de acuerdo es dejar una cláusula en el TLC que defina a Panamá como prioridad de entrada si ese mercado se abriera en el futuro. La segunda ronda de negociaciones inició el pasado lunes en San José y concluirá mañana viernes.
Las conversaciones se concentran en definir las cargas arancelarias para algunos productos de la industria alimentaria que se encuentran dentro del 27 por ciento del universo exportable, sobre el cual no se ha llegado a un acuerdo. El restante 73 por ciento de la producción de cada país entrará al otro libre de impuestos según se acordó en la pasada ronda en Panamá.
Tras la finalización de la parte normativa el año pasado, las negociaciones entre ambas naciones se congelaron por varios meses, y fue hasta enero de este año que inició la discusión de acceso a mercados. La balanza comercial entre ambas naciones es favorable a Panamá, pues el año pasado Costa Rica exportó 113 millones de dólares e importó 134 millones de dólares.