Economía

Crecimiento económico del país reclama más energía


El quinquenio actual --que podría ser considerado uno de los más importantes en la historia de Panamá, por las inversiones que se planean en estos años, que suman al menos 45 mil millones de dólares-- le presenta el reto al país, de poder generar suficiente energía para que nuevos negocios o sectores en desarrollo se mantengan andando.

Hablamos de hoteles de cinco estrellas, residencias de lujo y otras miles para las clases populares, además de nuevas empresas de logística que están por instalarse en el país, por la magnitud de riquezas que generará la ampliación del Canal de Panamá, y que necesitarán sobre todo de electricidad para operar. Esto, solo por dar algunos ejemplos.

Con este escenario es lógico que tantas hidroeléctricas se estén instalando al Oriente del país, principalmente en provincias de alta dependencia del Estado, como Chiriquí, que es también el máximo productor de hortalizas, arroz y carnes “rojas” para la población.

La temática igualmente se refleja en las estadísticas, en la que la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA) estima que la demanda máxima actual de energía es de 1256.6 megaWatt, en cambio, al 2014 serían 1494 megaWatt. Este aumento tendría su explicación entre varias, por los nuevos negocios que se posicionarían en Panamá en los siguientes años.

 

Asimismo, del lado de la energía que está surtiendo al país, datos del economista Ricardo González, socio de la firma Panama Economy Insight, estiman que hoy se están ofertando al mercado 1894 megaWatt y al 2014 se proyecta sean 3891 megaWatt. Es decir, que los nuevos proyectos que se están construyendo, en su mayoría hidroeléctricas, aportarían unos 1000 megaWatt, más al país, y con estos, el crecimiento económico, dicen los expertos, se mantendría.

En tanto, hay temor. Se conoce que legalmente, las hidroeléctricas pueden utilizar un 90% de las aguas de los ríos donde operen, y el restante 10% debe bastar para la agricultura y la población que allí resida, algunos se preguntan si esto bastará para producir energía y que no se afecte la seguridad alimentaria.

 

Junto a esto, la situación se torna crítica, si se considera que la mayoría de los proyectos hídricos se harían en Chiriquí, de donde proceden gran parte de los alimentos del país.

Empero, las autoridades afirman que el agua que utilizarían las hidroeléctricas no afectaría, pues el agua de todas formas correrá, son proyectos tipo “de pasada”.

 

Basados en esto último, y en que el crecimiento de Panamá ameritará de más electricidad, la Secretaría Nacional de Energía, a través del funcionario Fernando Díaz, dedicado al tema, apuesta a que en un término de dos años, el 60% de la energía actual que generan las tecnologías hídricas pasará a un 80%. El restante se producirá con combustible fósil.

No obstante, si bien el generar más energía es imprescindible para este quinquenio indicó, David Pereira, ingeniero de la Dirección de Electricidad y Agua Potable de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), otros expertos opinan que este no sería el único camino por seguir.

Del sacrificio de todos.
En la experiencia de Díaz, director de la oficina de Electricidad, en el presente debemos tomar medidas todos como población para aprender a racionalizar y utilizar la energía eléctrica que hoy consumimos de una mejor manera.

“La energía que no se usa no hay que generarla y, por lo tanto, esta es la que menos daña nuestro ambiente, aparte de que nos bajará nuestra cuenta de luz”, describió el alto funcionario.

Así el tema del ahorro energético de la población o el mejor uso de la electricidad sin malgastarla es un añadido que la comunidad puede aportar para que todos los sectores del país en general puedan abastecerse de este recurso, que sería finito para Panamá.

Puntualmente, y como “tips“ para la población, Díaz, de la Secretaría de Energía, nos manifiesta que es importante no dejar aparatos encendidos en los hogares y en los trabajos, si no se están usando, y recuerda que sólo una computadora encendida, por dar un ejemplo, tiene un consumo equitativo a 6 focos de 60 kiloWatt a la misma vez.

Las autoridades estiman que en los próximos años la demanda de energía de la población crecerá a no menos de 70 megavatios cada año, en un entorno donde actualmente la demanda la estiman en más de 1285 megavatios para el país. Con estas cifras, y apoyándose del lado del ahorro, grupos independientes, como el centroamericano BUN-CA, buscan orientar a las empresas y demás, a aprovechar mejor la energía.

Las tendencias.
José María Blanco, director regional de BUN-CA, describe que en Panamá hay grandes capacidades de utilizar mejor la energía, sobre todo mejorando el uso del aire acondicionado y los sistemas de refrigeración que están en el país.

“Lo primero que hacemos o se hace en esta área es un diagnóstico energético que nos permite ver dónde están los desperdicios en el uso de la energía e identificar las oportunidades de conservación y valorarlas”, esto, expresó Blanco, “no solo se hace desde un punto de vista de viabilidad tecnológica, sino de rentabilidad financiera”.

Con esta doctrina, el BUN-CA organizó para Panamá y para la región centroamericana un Programa de Eficiencia Energética en los Sectores Industrial y Comercial (PEER) que recibió el financiamiento de las Naciones Unidas.

En Panamá, el PEER hizo el ejercicio de poner en práctica técnicas que permitieron a 15 ejemplos, como lo son del área educativa Balboa Academy y Aluminios de Panamá (ALPAN) con Productos Kiener del área industrial, ahorrar energía, esto un equivalente de 836 mil dólares anuales o 5214 megaWatt de energía.

A raíz del piloto en Panamá, los organizadores que trabajaron en unión con la Universidad Tecnológica de Panamá y la Secretaría Nacional de Energía buscan que los procesos aplicados en las compañías en mención puedan adaptarse, en todos los sectores.

“Contamos con un portafolio de 190 empresas, que son ejemplos de cómo utilizar mejor la energía, que tienen consumos más eficientes en la región centroamericana, incluso unas 60 empresas son del tipo pequeñas, con métodos comprobados”, apuntó el director del BUN-CA.

En Panamá, se trabajó desde la reconversión de los sistemas de iluminación de grandes fábricas hasta la adopción de horarios para el encendido y pagado de las luces, así como los aires acondicionados , más la educación de los empleados y hasta usuarios, de cómo no malgastar la luz.

De cara al futuro con el desarrollo de grandes empresas como hoteles de lujo y megaoficinas en el país, es posible adaptarles normas para que utilicen mejor la energía, describe el especialista centroamericano.

Mientras, el Estado a través de una ley intentará fijar la entrada de equipos adecuados para controlar el consumo de luz a Panamá, así como opciones de financiamiento para que los que deban cambiar sus sistemas de enfriamiento, por ejemplo, a otros más eficiente, puedan hacerlo. Esto podría presentarse en agosto próximo, según las autoridades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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