El crecimiento económico de Chile ha generado un fuerte alza en la renta per cápita al pasar en dos años de 4, 568 a 7, 300 dólares en el 2005, aunque persiste una sensible desigualdad en el reparto de la riqueza.
Con una previsión de crecimiento del 6.3% en el 2006, Chile presenta unos datos macroeconómicos envidiables para muchas economías, tras crecer a un ritmo sostenido durante los últimos años.
Pero este parámetro económico de la renta, que se calcula al dividir la riqueza del país por el número de habitantes, no recoge el grado de desigualdad que todavía persiste entre los más pudientes y las clases media y baja de la sociedad.
Las calles de Santiago dan una imagen más real, una clase media en ascenso, en calidad y cantidad, junto a barrios pobres en proceso de mejoría, por un lado, y distribuidoras de Rolls Royce, Jaguar y Maserati, por otro.
Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el 10% de la población más rica de Chile acumula el 47% de los ingresos del país, la cifra más alta en Latinoamérica.
El Banco Central informó que sus previsiones de crecimiento son de un 6.25%, muy poco por debajo del incremento del Producto Interior Bruto (PIB) de 2005 que fue de 6.3%.