El fuerte crecimiento de la economía estadounidense, con la mejor perspectiva en dos décadas para 2004, no logra empujar la inversión hacia el mercado del empleo, mientras el gobierno intenta contener el déficit creciente de la balanza comercial, que registró récord de importaciones en octubre.
La debilidad del dólar frente al euro estimuló las exportaciones en un 2.7% en octubre respecto a septiembre, pero no logró compensar las importaciones que en ese período marcaron un nuevo récord, en el que la compra de bienes de consumo supera en 7.5 veces a las de bienes de equipamiento.
Es justamente en la voracidad consumista de los estadounidenses donde se apoya el vigor que demuestra la marcha de la economía, aunque ello no logre sacudir del letargo el mercado de trabajo, apabullado por un ritmo de importaciones creciente.
La competencia de productos chinos a bajo precio es una de las razones que esgrime la administración de George Bush a la hora de explicar la pérdida de empleos en Estados Unidos.
El déficit estadounidense con China alcanzó el récord de 13,600 millones de dólares en octubre y pesa en un tercio del déficit total.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, que concretó una visita oficial a Estados Unidos esta semana, advirtió a Washington contra la "politización" de las cuestiones económicas bilaterales y afirmó que cualquier intento de reducir las exportaciones chinas hacia Estados Unidos sería perjudicial para ambos países.
"Una solución más realista para Estados Unidos sería aumentar sus exportaciones a China", dijo Wen ante banqueros estadounidenses en Nueva York, y agregó que Pekín espera importar más de un billón de dólares de productos de todo el mundo durante los próximos tres años.