La banca panameña vive un buen momento, luego de realizar el año pasado algunos ajustes en el sector crediticio para evitar los estragos de la crisis financiera que empezó en Estados Unidos y que llegó a permear la economía mundial, alcanzando con una intensidad moderada la latinoamericana.
Para los actores del sector, tanto el centro bancario como los créditos marchan a buen ritmo, aupados ambos por los avances de la economía, que al primer semestre de este año creció en 6.1% y que se espera cierre el año con un crecimiento de entre 5% a 6.5%.
A agosto de este año, el crédito interno total registra un saldo de 24,243 millones de balboas, presentando un incremento del 12.6%, o sea, 2,720 millones de balboas más en relación a similar período del 2009.
Históricamente, el crédito bancario ha estado íntimamente ligado con el desempeño de la economía, indicó el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), Mario De Diego.
El desempeño es quizás el principal factor que afecta a la demanda de crédito, tanto de empresas, que en un ambiente de desaceleración, como el año pasado, dejan de invertir, comprar y reponer inventario; como de personas, que reducen su consumo y hasta inversiones en nuevas viviendas, autos y aparatos domésticos, comentó,
Mientras que en un ambiente de crecimiento positivo de la economía, y ahora ante el cúmulo de proyectos planificados, algunos ya en proceso de iniciarse y otros en construcción, se produce un aumento en la demanda de crédito tanto corporativo como personal, dijo De Diego..
Actualmente, el mayor crecimiento en el renglón de préstamos al sector privado se registra en los segmentos comercio (20.3%), hipotecario (14.2%), construcción (23.8%), consumo personal (9.4%) y ganadería (22.5%), de acuerdo con la Superintendencia de Bancos de Panamá.
Los desembolsos de préstamos nuevos durante el período de enero - agosto son de 10.959 millones de balboas, lo que representa un incremento de 8.2%, 831 millones de balboas más con respecto a igual período del 2009.
El gerente general de Banco Aliado, S.A., Alexis Arjona, coincide con De Diego y apuntó que “en efecto, los bancos somos casi un espejo de la economía del país. En la medida que la economía crece y se diversifica, lo mismo sucede con los servicios bancarios, en especial con el crédito.
Arjona repasa los efectos del pasado derrumbe de los mercados financieros y señala que es indudable que la crisis ha traído ajustes, sobre todo en sectores como la construcción, en los cuales ya existía la percepción de que la oferta estaba superando a la demanda y, por ende, las correcciones han sido beneficiosas.
El gerente de Banco Aliado se reafirma en su posición de que indudablemente que el “impasse” inicial que se dio a finales del 2008 y principios de 2009 y que estaba basado en la incertidumbre, ha dejado paso a la retoma del crecimiento.
Esto en la medida que los bancos y el mercado han comprobado que la situación local y hasta cierto punto regional no era comprometida, al concluir que los crecimientos económicos eran reales y no producto de una demanda ficticia fomentada por el crédito excesivo, añadió el también ex presidente de la ABP.