La entidad está "en la olla" por culpa del Gobierno, que le debe 58.8 billones de pesos; por sus altos costos laborales y por sus malas administraciones. A corto plazo, el lío no es tanto el pago de las pensiones sino mantener los servicios de salud. Con la reforma pensional, hay recursos para pagar las mesadas hasta el 2010. El ISS tiene buena parte de las reservas (más de 6 billones de pesos) en Títulos de Tesorería (TES). Además, el Gobierno le debe a la entidad, por aportes tripartitos y mesada 14, más de 55 billones de pesos. En salud, a 31 de diciembre pasado el déficit era de 486,000 millones de pesos, según documento del mismo Seguro, aunque otro pronunciamiento indica que el presupuesto estaría equilibrado.
El diagnóstico del ISS es reservado: una entidad inviable financieramente. Para llegar a ese estado -de coma para algunos y terminal para otros-, hay que volver a la creación del Instituto, cuando el Gobierno se comprometió a hacer aportes y más tarde a subsidiar tratamientos de enfermedades de alto costo (350,000 millones de pesos anuales) y a atender en salud para los pensionados. Por estos conceptos, le debe al ISS 3.2 billones de pesos, dinero suficiente para cubrir el déficit.
Y es que el Instituto de Seguros Sociales (ISS) se está acabando desde que nació en 1946. Cuatro años después, en 1950, ya tenía un déficit de un millón y medio de pesos, pues por cada 100,000 pesos que recibía se gastaba 144,000. Hoy, más de medio siglo después la cosa es peor y las cifras tienen más ceros.
Los costos laborales son otro dolor de cabeza. Es el caso de la decisión de la Corte Constitucional, que en 1994 ordenó extender los beneficios convencionales de 2,000 a 24,000 trabajadores, y los convenios laborales con jubilación a los 50 años y primas extralegales.