El ministerio de Hacienda se convirtió en la pasarela por la que empezaron a desfilar los gobernadores de los estados más endeudados de la Unión que reclaman una renegociación de sus abultadas deudas al gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.
Por lo menos ocho gobernadores de otros tantos estados de los 27 que integran la Unión empezaron a presionar al gobierno federal para resolver sus respectivas crisis financieras. Entre ellos, los de Río de Janeiro, Minas Gerais, Espiritu Santo, Mato Grosso do Sul o Bahía.
La más belicosa es la gobernadora de Río de Janeiro, Ronsinha Mateus Garotinho, esposa del anterior mandatario del estado, quien dijo que si no recibe ayuda de la Unión será la "guerra".
Los gobernadores quieren un cambio de los contratos de consolidación de las deudas que firmaron con la Unión y revisar el compromiso de consagrar el 13% de la recaudación de los estados para amortizar esta deuda.
En una palabra, cuestionan la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), que impone límites al endeudamiento, prohíbe a los estados y municipios emitir títulos de deuda pública para financiar sus gastos, y limita los gastos por personal al 60% del presupuesto.
"Sería una consecuencia trágica" que el gobierno cediese a las presiones porque se "enterraría la Ley de Responsabilidad Fiscal, un acuerdo que fue realizado por el ministerio de Hacienda y los estados" declaró a la AFP Carlos Roberto de Castro, presidente del Consejo Económico Federal.
El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, quien empezó a recibir a los gobernadores con problemas, ya dejó en claro que no se va a renegociar la deuda de los estados, aunque está dispuesto a "auxiliar" a los gobernadores con problemas para encontrar una solución.
Con la ley de LRF, que entró en vigor en 1999, la Unión absorbió las deudas públicas de los estados, más conocida como "esqueletos", en condiciones muy ventajosas para éstos. A cambio, tienen que destinar el 13% de su recaudación a la Unión para amortizarlas, con unos intereses del 9%.
El cumplimiento de la LRF llevaba implícitas una serie de reformas, para hacer cuadrar las cuentas. Muchos llevaron a cabo un severo ajuste fiscal y otros trataron de retocar el sistema de pensiones, que al igual que a nivel nacional, sigue siendo el origen del mayor desequilibrio de las cuentas. "Si hiciera una excepción con uno, habría que hacerla con todos y sería injusto para los estados que han hecho su ajuste", comentó De Castro.
La LRF, nacida a la sombra del primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en noviembre del 1998, permitió la generación de superávits primarios positivos que sirven para el pago de los intereses de la deuda, aseguró por su parte a la AFP Alan Marinovic, de la ABM Consulting.