Las autoridades agropecuarias de Colombia declararon ayer la cuarentena en varios hatos ganaderos del norte del país tras detectar varios focos de la mortal enfermedad de la rabia bovina, originados por vampiros infectados.
Los casos fueron descubiertos en una hacienda ganadera del departamento del Atlántico, que desde hacía veinte años no presentaba la enfermedad, y cuatro del vecino del Cesar, señaló en Bogotá el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA, estatal).
La rabia bovina ya causó la muerte de 15 reses en el Cesar y de otras tres en el Atlántico, dijo la entidad, y advirtió que los hatos afectados tienen una población conjunta de 17,367 reses.
El ICA ordenó la vacunación obligatoria de todos los bovinos en los hatos afectados, para “evitar la diseminación de la enfermedad hacia la población humana y a otros bovinos y animales de sangre caliente (equinos, porcinos, ovinos y caprinos)”.
Además, prohibió de forma temporal la “movilización de animales susceptibles a rabia desde los predios en cuarentena hacia otras fincas o al resto del país”.
La entidad estatal estableció que los focos fueron originados por mordeduras de murciélagos hematófagos o vampiros infectados, principal transmisor del vector.
Sólo en fuegos artificiales una de estas prestigiosas tunas gastará 60 mil dólares en el carnaval 2004.
En cuanto a los diseños, vestidos, carros alegóricos (12 en su totalidad) se invierten más de 100 mil dólares, y en la murga se gastan alrededor de 20 mil dólares, revelaron las tunas.
Aunque la inversión que realizan quienes organizan el carnaval no es recuperada, se ha comprobado que los beneficios que obtienen son indirectos, ya que dinamizan la economía de regiones que sólo se activan cuando llegan los carnavales.