La Asociación Ecologista Panameña (AEP) cuestionó ayer a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) por pretender otorgar algunas concesiones para la explotación de yacimientos de minerales no metálicos ubicados dentro de las áreas revertidas sin tomar en cuenta que esta actividad industrial ocasiona severos daños al medio ambiente, según expertos.
Esta semana, a través de un comunicado, la ARI anunció que próximamente convocará a licitación pública a las empresas nacionales interesadas en extraer arena, piedra y grava en las áreas revertidas, con el objetivo de obtener la matería prima para las obras de infraestructura y rellenos que se adelantan en ese lugar de la ciudad de Panamá.
De acuerdo al presidente de la AEP, Donaldo Sousa, detrás de la intención de la ARI hay ocultos poderosos consorcios comerciales a los que sólo les interesa aumentar sus ganancias.
Criticó que esto es posible debido al gran poder de decisión que tiene actualmente el Organo Ejecutivo.
El ecologista precisó que el problema en Panamá es que, a pesar de que se realizan estudios de impacto ambiental, cada vez que se otorga una concesión a la hora de iniciar el proyecto las empresas lo archivan y hacen lo que mejor le convenga.
Enfatizó que en ningún lugar del país se deben extraer minerales de ríos, lagos y playas, mucho menos en las áreas revertidas, cuyo entorno es vital para la operación del Canal y todos los panameños, a la vez que agregó que el mejor ejemplo de los daños que causa la actividad de extracción al ambiente se aprecia en el Río Pacora, que se ha reducido a un lodazal y las playas de Punta Chame, que se han hundido varios metros de su nivel original.
Sousa recalcó que, de darse las concesiones mineras en la zona del canal, llevarán el caso ante los Tribunales Internacionales de Agua, que son los mismos que sancionaron a Alemania por la contaminación del río Rin, que luego fue descontaminado.
El material para la construcción debe extraerse de yacimientos continentales y canteras, debido a que se ha comprobado que ésta es la única forma de no perjudicar el medio ambiente.